LOS neurocientíficos de la Universidad de Michigan buscan en un lugar de la cabeza llamado córtex orbitofrontal la fórmula de la felicidad.
06 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Creen que están cerca de hallarla, porque saben que en el sitio que buscan hay rastro de las dos sustancias que emite el cerebro, según lo que estemos sintiendo sea placer o sea deseo. La felicidad, parece ser, consistiría en un estado de placer sin deseo; una indiferente satisfacción. No haría falta echarse en una tumbona en las Seychelles para ser feliz, sino en un banco en cualquier calle. Basta con que el cerebro produzca a destajo placentera dopamina y no sienta deseo por nada ni nadie. Quizá llegue el día en que las decenas de parejas del norte de Galicia que, desde hace meses, no se pueden casar porque una funcionaria del juzgado está de baja aplaquen el deseo insatisfecho con una pastilla. Mientras tanto, tendrán que seguir esperando infelices porque sus expedientes matrimoniales para la boda civil se amontonan sobre una mesa. Por el insignificante y común motivo de que una persona no acude durante un tiempo a su lugar de trabajo, en la fiscalía de los juzgados de Ferrol se han paralizado las bodas desde Fene hasta Ortegal. La Administración, una maquinaria de personas y papeles que en Galicia tiene más asalariados que cualquier sector productivo, dilata infinidad de veces los proyectos vitales y profesionales de la gente. Suele tratar como súbdito a quien es un cliente con derecho a exigir un servicio eficiente y ágil por el que paga impuestos. El bloqueo de los matrimonios en el área de Ferrol por una baja laboral es un ejemplo revelador del dinosaurio prepotente que continúan siendo la mayoría de los juzgados. Donde unos sencillos trámites de decenas de parejas no merecen un contrato de sustitución o una redistribución del trabajo para que los expedientes no se apilen en torres cuatrillizas. Los neurocirujanos de la Universidad de Michigan dirían que gestos de ineficacia de la Administración tan agudos prolongan durante tiempo innecesario un deseo insatisfecho. Generan infelicidad.