Pinchazos y roturas de cristales recrudecen la huelga de ambulancias

La Voz E. Á. | SANTIAGO

GALICIA

Los sindicatos estudian la posibilidad de un paro indefinido en caso de que no haya acuerdo Ayer se registraron más de una decena de incidentes en los principales hospitales

24 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?a semana pasada, la huelga de ambulancias parecía estar llegando a su fin con el acercamiento de posturas entre patronal y sindicatos. Era sólo un espejismo. En estos momentos, el conflicto se ha recrudecido hasta amenazar con un paro indefinido. Ayer volvieron a registrarse pinchazos en vehículos, roturas de cristales, se impidió la salida durante un tiempo de algunas ambulancias y se produjeron desperfectos en sedes de empresas del sector, unos incidentes que alejan la negociación. Ferrol y Lugo, al límite Según datos de la Xunta, ocho ambulancias aparecieron con ruedas pinchadas en Vigo, Pontevedra, Santiago, Lugo y Ferrol, otras dos sufrieron roturas de cristales y un par de vehículos estuvieron retenidos por los piquetes. La Federación Galega de Ambulancias (Fegam) añadió que los puntos más conflictivos fueron los hospitales Arquitecto Marcide de Ferrol y Xeral-Calde de Lugo. En el primero de ellos, la patronal afirma que se registraron pinchazos, ralladuras, y que se rompieron cristales y se hicieron pintadas en la sede de una empresa. En Lugo, los mayores incidentes estuvieron vinculados a la paralización de vehículos y a pinchazos, alguno de ellos del 061. Calendario Durante esta semana surgió ya la posibilidad de establecer un paro indefinido en caso de no llegar a un acuerdo. Desde CC.?OO. señalan que por el momento el calendario seguirá tal y como se ha establecido -huelga los próximos lunes y martes, además de otras diez jornadas en el mes de marzo-. En caso de decidirse por un paro indefinido, los sindicatos darán los pasos adecuados, ya que se trata de un servicio esencial. A lo largo de este conflicto, que dura ya de un mes, la Consellería de Sanidade aseguró en varias ocasiones que no puede mediar en un problema entre trabajadores y patronal. Empresarios y sindicatos han criticado desde un primer momento la pasividad de la Administración gallega, aunque en su última intervención la conselleira mostró su disposición a interceder para que se acerquen las posturas.