Sus tripulantes la abandonaron y huyeron por tierra en cuanto vieron a los agentes del SVA En las últimas semanas han aparecido lanchas antiguas que se creían fuera de circulación
30 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Como en las mejores carreras de los ochenta, las lanchas del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) y las de los narcos no ponen freno a su particular competición. El sábado la suerte jugó a favor de los agentes de Aduanas, que cuando realizaban de madrugada las preceptivas rondas en aguas de la ría sorprendieron una planeadora sospechosa en el muelle de Cambados, y hacia allí dirigieron su embarcación. Pero los improvisados contrincantes también se percataron de la presencia de los agentes y, en vez de salir mar adentro, optaron, como suelen hacer en estos casos, por abandonar la embarcación y huir por tierra, para escabullirse antes de que a los funcionarios les diera tiempo a llegar. Cargada de gasolina Cuando la patrulla del SVA registró la embarcación no encontró nada en su interior, pero la lancha, un modelo antiguo dotado de cuatro motores, estaba cargada de gasolina, por lo que es de suponer que la intención de sus tripulantes era la de salir a por un alijo. A los agentes les sorprende que estas lanchas de modelo antiguo proliferen de nuevo por la ría. En los últimos años prácticamente habían desaparecido, sustituidas por las semirrígidas, más rápidas y con mayor autonomía. Sin embargo, en los últimos meses se han requisado varias similares a las que se usaba en los setenta y principios de los ochenta para descargar tabaco. El SVA sospecha que, en este último caso, la lancha de Cambados servía de apoyo a otras más potentes, aunque en la noche del sábado no se descubrió ninguna otra navegando por la ría. Actividad intensa También sorprende la cantidad de planeadoras que en las últimas semanas fueron descubiertas en la ría, una intensa actividad que puede ser un indicio de que hay varias operaciones de narcotráfico en marcha. En junio se había dado a la fuga una en O Grove tras varios años sin que su presencia llamara la atención en las aguas arousanas. A partir de ahí proliferaron las incautaciones: tres de ellas en diciembre y dos en enero, cada una con su propia historia. Una embarrancó en la desembocadura del Umia, otra apareció abandonada al lado de un cementerio y una tercera fue quemada en una nave de Catoira, un suceso que desencadenó el asesinato de dos presuntos narcos cambadeses.