Los emigrados conocen el cambio en San Caetano y critican a «muchos políticos» que fueron a Buenos Aires «a figurar» durante la campaña electoral
02 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El primer viaje del programa Reencontros de la nueva Xunta desembarcó ayer a 75 gallegos de la diáspora en el aeropuerto de Lavacolla. A lo largo del día llegaron otros 65 emigrantes, procedentes de países como Cuba, Uruguay, Brasil, Venezuela, Perú y Chile, aunque la mayor parte, unos 75, viajaron desde Argentina. El primer vuelo llegó puntualmente al aeródromo compostelano a las nueve y media de la mañana. Agolpados en la salida de la zona de embarque, esperaban varias generaciones de familiares de los retornados. La primera en atravesar la puerta fue Alicia Fernández, 39 años en Buenos Aires. «¡Esa es la cara de mi Víctor!», exclamó. Lo había reconocido por las fotos que guardaba en casa. Poco después, viejos amigos y familiares separados por el Atlántico se saludaban efusivamente y recordaban viejos tiempos. Lo cierto es que no se puede acusar a los gallegos de la diáspora de estar desconectados de su tierra. No sólo reconocen a sus familiares, también están enterados de los cambios políticos en Galicia. A la mayoría, el resultado de las elecciones no les inquieta, pero esperan que el nuevo Gobierno se porte al menos «tan bien» como el anterior. Antonio Fernández y Asunción González nacieron en Ourense y viven en Buenos Aires desde 1958. Se conocieron allí, en un carnaval organizado por un club gallego. Conocen los cambios en el Ejecutivo, pero prefieren no hablar de Touriño, «porque aínda leva pouco tempo». Sobre Fraga creen que «portouse ben». Sin embargo, Antonio señaló que, en la campaña electoral, «muchos políticos» iban a Buenos Aires «a figurar», mientras ellos pasaban dificultades. «¡Os caciques comían polbo e bacallao, mentres a nós servíannos un plato de raviolis!», exclamó, y añadió que «aquelo foi de vergoña». Antonio, que habla un perfecto gallego, afirmó que sólo pide «unha xentileza, un pouco de recoñecemento». «Traballamos tanto, tanto, para conservar a nosa cultura por eses mundos», recordó.