Eisenman acepta cambiar el interior de los edificios

La Voz G.N. | REDACCIÓN

GALICIA

El arquitecto adaptaría los contenedores en función de los usos que decida el bipartito, pero respetando la unidad estética del complejo

27 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las cosas podrían encontrar un nuevo cauce en el monte Gaiás sin sufrir grandes traumas, si finalmente prospera la intención del Gobierno bipartito de rediseñar el enfoque de la Cidade da Cultura. Y ello porque el arquitecto Peter Eisenman ya ha expresado al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, su disposición a colaborar en la redefinición del proyecto, tras mostrarse «muy comprensivo» con los problemas que le plantea el nuevo Ejecutivo sobre una infraestructura cuya construcción ha disparado las previsiones de gasto, que ofrece dudas en cuanto a su verdadera vocación y que ha desatado un apasionado debate sobre la legitimidad de esta importante inversión. Eso sí, Eisenman quiere mantener el aspecto externo del complejo para que éste conserve la unidad arquitectónica y estética con que fue pergeñado. Por el contrario, se ha mostrado receptivo a acometer los cambios que se estimen necesarios en el interior -ya sea en cuanto a usos, distribución, etcétera- de cada uno de los seis edificios-contenedores que componen el recinto del monte Gaiás, con el objetivo de buscar algo que pueda conferirle ese ansiado sentido común. El tándem PSOE-BNG coincide en la necesidad de paralizar los dos edificios que el Gobierno Fraga adjudicó a última hora, ya en funciones, al menos hasta que se reflexione sobre qué se busca realmente. El problema es que los otros cuatro contenedores están muy avanzados y, quedando sólo los dos de la parte media, parece ineludible que habrá que sacarlos adelante si se quiere que la arquitectura tenga por fuera el aspecto de gran vieira con que fue concebida. En este sentido, un Eisenman colaborador plantea que, una vez que se decida qué hacer en los dos edificios, no se toque su estructura exterior para que perviva la idea original. El Gobierno cree que hay que trabajar para convertir el complejo en un foco de atracción turística de dimensión internacional, que muestre lo más seductor que pueda ofrecer Galicia al exterior y así atraer riadas de visitantes -la catedral de Santiago y la Ruta jacobea son un colchón garantizado- y que sirva para dinamizar el turismo.