Una vida entre dos mundos

Laura López SARRIA

GALICIA

Una actitud positiva y su habilidad con un balón de fútbol son las mejores armas empleadas por este brasileño para integrarse en la sociedad sarriana.

21 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Wesley Borges dejó la vida que tenía en Goiânia, en el centro de Brasil, para buscar otra mejor. Pero lo que no sabía cuando partió de su país es que con ese viaje dejaría atrás una parte de su persona y que ya nunca volvería a ser el mismo. A partir de entonces comenzó a tener dos vidas, como él dice. Por una parte, está lo que existía antes de su viaje, sus raíces, el lugar de donde viene. Pero por otro lado no puede obviar que acaba de comenzar una nueva vida en Sarria, y eso, ahora, también forma parte de él. «Estoy dividido entre dos mundos, y ya nunca podré escoger entre ellos porque los dos me han aportado mucho y me han formado como persona», explica este brasileño. Pero Wesley no quiere que su historia se nuble con un tono triste. «No quiero dar pena ni que la gente comience a llorar cuando se hable de mi vida», explica. La actitud positiva ha sido su principal arma para adaptarse e integrarse en la sociedad gallega. «Cuando uno deja su país -relata-, lleva en mente otra idea de lo que será su aventura en la tierra de acogida: uno sólo piensa en marcharse para ganar dinero. Pero luego, una vez aquí, llega el vacío, y es la propia persona la que debe cambiar para adaptarse al medio». Problemas con el idioma y el clima La adaptación no ha sido tan dura para Wesley, según explica: «A mí me ha ido muy bien, aquí me siento como en mi casa, entre amigos». Asegura que, aunque parezca mentira, el idioma y el clima han sido quizás los obstáculos más difíciles de superar. Las similitudes entre el gallego y el portugués de Brasil parece que no han sido suficientes para conseguir una buena comunicación. «Cuando uno se acerca a la gente y consigue integrarse, empieza a caminar solo, y aprende pequeños detalles que son muy importantes para la vida cotidiana. Que un vaso es un copo , que un tornillo es un parafuso ... Si uno no consigue hacerse entender, está perdido y solo en el medio del mundo». El clima también ha sido otro inconveniente. Y es que Wesley procede de Goiânia, una ciudad en la que el sol luce todo el año, en la que la diversidad de las flores deslumbra la vista de todos los turistas. Una ciudad moderna en el corazón de Brasil. Wesley espera poder volver algún día a ese paraíso de colores, pero, mientras tanto, no le queda más remedio que luchar cada día para hacerse un hueco en la sociedad gallega. Y, quién sabe, quizás ya le ha cogido cariño a la niebla matinal de las montañas lucenses. Como él dice, está dividido entre dos mundos.