«Soy culillo de mal asiento»

Nacho Mirás Fole, nacho.miras@lavoz.es

GALICIA

Hereda de sus padres una pasión sevillista sin medida; y aunque cree que todo se compra y se vende, nunca entrenaría al Betis

16 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En sus uñas se leen los mordiscos nerviosos de la competición constante. Sevillista hasta la médula, Joaquín Caparrós Camino (Utrera-Sevilla, 1955) manda desde junio en las filas del Dépor, pero ya casi es un coruñés más. -Usted no ha perdido el tiempo... -Han sido cuatro meses muy intensos. Cuando llegas a una ciudad, además de dedicarte a tu faceta profesional, tienes que buscar piso, esas cosas, un lugar donde te encuentres a gusto. Y teníamos la Intertoto, entrenando mañana y tarde, pero ha sido una experiencia muy positiva. -¿Cómo es eso de buscar casa? ¿Los fichajes no llegan con todo arreglado? -¡Qué va! Te ponen en contacto con inmobiliarias, con gente, el boca a boca. Y no entras en el primer piso que te enseñan, tu casa tiene que ser un sitio acogedor. -¿Dónde ha echado el ancla? -En el paseo marítimo, al lado del Millennium, un lujo con vistas al mar. -Decía usted cuando llegó que «no todo el mundo puede presumir de venir al Deportivo»... -Es un club acogedor. -¡Como el piso! -(Se ríe). Sí, muy acogedor. Por la calle, los aficionados se te abren, te paran, hablan contigo, el presidente, los otros técnicos, los futbolistas... Ahora, nosotros tenemos que ganar en credibilidad, con el trabajo y todo eso. -Lo de suceder a todo un señor en A Coruña como Irureta no debe de ser fácil. ¿La sombra de Jabo es alargada? -Creo que no. Lo de Jabo aquí es como lo mío en Sevilla, muchas horas, muchos días, muchas vivencias. El roce hace el cariño y es normal que la gente lo quiera. Pero no soy una persona que piensa en estas situaciones, si no, no podría haber venido. -¿La gente los quiere más cuando las cosas van bien? -Eso ocurre en la vida también; según tienes, según te quiero. -Eso es interés, no amor... -Claro, pero estamos en una sociedad muy mercantilista, eso no es exclusivo del fútbol. -Bueno, a fin de cuentas, también ustedes son mercenarios, ¿o no? -Hoy, todos los trabajos van en función de la oferta y la demanda, lo que pasa es que en el fútbol tiene mucha más repercusión. Estamos en un punto en el que todo se compra y todo se vende. -Cincuenta años, un hijo de 30 y otro de 27. No pierde el tiempo, no... -Me casé con dieciocho y tuve el primero, Darío, a los diecinueve. -¿Se casó para escapar de casa? -Como soy un aficionado grandísimo al fútbol, ¡de penalti! (carcajada). -¿Echa de menos ese color especial de Sevilla? -Los profesionales tenemos una capacidad de adaptación grande, no nos queda más remedio. Pero echas de menos, sobre todo, a la gente, a mis hijos, a mi madre... -¿Su madre sabe de fútbol? -¡Mi madre, a los 84, es una biris ! Como sé que tú no eres mucho de fútbol, B iris es allí el grupo más radical del Sevilla. ¡Y ahora es una seguidora del Deportivo que no veas! -Arsenio dice que no todo va a ser fútbol... -Los que tenemos metida la competición tenemos un gran defecto: que no sabemos disfrutar de los momentos; cuando terminas un partido y has ganado, ya estás pensando en el siguiente. -Si rebusco en la guantera del coche, ¿qué música hay? -Soy un enamorado de Bruce Springsteen y del flamenco: Camarón, Bambino, Niña Pastori, El Cigala, El Bicho... Vengo de Utrera, que es un pueblo de musho arte. -¿Se arranca? -A cantar no. Me gustaría saber cantar y tocar la guitarra. Me encanta disfrutar de las fiestas, ir al Rocío... -Con la rivalidad Sevilla-Betis ya viene vacunado para las chispas Dépor-Celta. -No tiene nada que ver, aquello es mucho peor. -¿Entrenaría al Betis? Como todo se compra y se vende... -No iría, seguro, por principios, por sentimiento. Ni el club se fijaría en mí. -¿Y esas uñas? ¿Se las muerde en los partidos? -No, en el partido mastico chicles; las uñas me las muerdo después, durante la semana, en los entrenamientos... Soy una persona muy activa, muy nerviosa, como digo yo, soy culillo de mal asiento.