El brote y el rebrote

LOIS BLANCO

GALICIA

GUSTAVO RIVAS

EL PASO de este verano se pudo contar en días o en famosos que se inyectaron bótox en las arrugas. Paralizan los músculos de la cara y simulan más jóvenes de lo que son metiéndose bajo la piel la toxina purificada que provoca el botulismo.

17 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Una enfermedad vieja que todavía es causa de muerte en un 20% de quienes la padecen. Los tres vigueses infectados días atrás por la toxina oculta en unas rodajas de carne están fuera de peligro, pero por mucho tiempo no volverán a comer cecina. El embutido de la pierna de la vaca se ha implantado poco en Galicia, a pesar de que dicen que crece en sabor con unas gotas de aceite. La pieza de carne que provocó el leve brote de botulismo procedía de una empresa de León, y la vaca, de cualquier parte. La alimentación en las zonas urbanas ha evolucionado tanto que ya casi nada es de ningún lugar, y casi todo llega a todas partes. Las mismas galletas que se venden en un supermercado de Vilagarcía se exponen en las estanterías de Carrefour de París. Hay más anuncios en la televisión de precocinados que de coches. Hace unas semanas, el pollo de la salmonela intoxicó a 1.200 personas en toda España. La comida se ha globalizado como casi todo, salvo la política, clavada al localismo como un cabrito ó espeto al suelo. A Coruña y Ferrol se miran con recelo a cuenta de los puertos; Pontevedra se pelea por una oficina del Parque de las Islas Atlánticas con Vigo, que le disputa a Santiago el despacho y los funcionarios de la conselleira de Pesca. En un par de meses no va a quedar pedáneo que no pida para la parroquia el circuito de alta velocidad que ya exigen en las cuatro provincias, casi como un derecho histórico. Quizá porque se vienen otra vez encima las elecciones municipales o quizá porque no dan para más, los alcaldes, conselleiros bipartitos y oposición han reaparecido después del verano con una intoxicación aguda de localismo. Más que brote es un rebrote de lo de siempre, provocado por el provincianismo salvaje con el que los políticos han contaminado el debate sobre la opa de Gas Natural a Endesa. Una operación política que, si sale, creará un monopolio sobre el 90% del gas y el 60% de la electricidad que se consumen en España. Similar a la Campsa de Franco. Uno de los pacientes diagnosticados con botulismo declaró el jueves a este periódico que los síntomas de la enfermedad despistaron a la clase médica. «Se me nublaba la vista, fui al oftalmólogo y me dio gafas». Algo, bótox o lo que sea, le pone turbia la mirada a los políticos. Ante los problemas recetan localismo, como el oftalmólogo gafas al intoxicado de Vigo.