Nunca le llamará «cómic» a un tebeo; odia las consignas y le resulta tan difícil entender el nacionalismo como pronunciar un participio con todas sus letras
03 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La carcajada de Francisco José Vázquez Vázquez (A Coruña, 1946) es contagiosa. Es imposible mantenerse serio ante un dandy que se toma un café con pastitas mientras te dice, en perfecto coruñés: «¡Coño, ser un sir inglés, en mis condiciones, siendo un cascarilleiro de Cuatro Caminos, tiene su mérito, a ver si no nos engañamos». -¿Qué tal el otro día en el Senado con lo de los matrimonios gais? ¡Ah, no, que no fue...! -(Risilla). No fui, no fui, estaba en Valencia. Son ausencias anunciadas, como aquellas de la Crónica. Yo anuncio que no voy, y no voy. -Después que no le extrañe que digan que es un socialista «maigüei», a su bola... -Al contrario, soy un socialista muy consecuente. Procuro ser coherente con aquello en lo que creo. El Partido Socialista no es un partido leninista, es un partido que se basa en el respeto a la libertad y, la primera de todas, la libertad de sus afiliados. No hay cosa que más me moleste que la consigna, es lo que más nervioso me pone. -¿Llanero Solitario? -Me gustan mucho los tebeos, no es un secreto, pero yo soy más de Roy Rogers. -¿Cómo es un día Vázquez? ¿A qué hora se levanta? -Nunca he tenido un día típico. Cuando terminé Derecho me hice inspector de trabajo porque los inspectores de trabajo no tienen horario. Yo, lo de la jaula, es una cosa... yo no sería pajarito de jaula. Un día me levanto a las ocho y otro a las once. Siempre odié lo del minuto heroico, el salto de la cama cuando suena el timbre, eso es malísimo. Quedarte una hora en la cama.. ¡Eso da un gusto tremendo! -¿Ve la TVG? -Sinceramente, no. Tampoco le voy a decir a usted que todas las tardes me veo lo de los animales de La Dos, tampoco es eso. En la tele veo mucho cine, soy de los que veo el programa de Garci. -¿A las tantas? Claro, así luego le cuesta madrugar... -¡Y escucho la tertulia!, que hay que echarle mucho pichón a la vida, porque esos sí que son intensos: saben hasta el nombre del cuñao del segundo cámara. -¿Le gusta el cómic adaptado al cine? -Es muy difícil que una película supere al tebeo. Ha habido experiencias, como El Príncipe valiente, hicieron una muy famosa en su tiempo que trabajaba Robert Wagner; El hombre enmascarado, varias de Batman, de Spiderman. Me llamó mucho la atención una española, Mortadelo y Filemón, me reí mucho, estaba muy bien hecha. -No me dirá que no le resultaba familiar el acento de Ofelia, la secretaria... -Estaba calcao, sí. Pero mire, hay una cosa que me sigue pareciendo mal. El otro día, en un periódico de Madrid, en los anuncios de servicio doméstico, ponía: «Se ofrece gallega». -Eso se hacía antes, con las amas de cría. -Asturianas, las que daban pecho eran asturianas. Me pareció muy mal, estuve a punto de escribirle al director. ¡Gallega! Como si fuera un signo de que nosotros nada más servimos para ser serenos, muchachas de servicio y mozos de cuerda en la estación, que es lo que se decía hace cincuenta años. -En confianza: ¿cree que entre Batman y Robin, hay algo? Ya me entiende.... -No, hombre, ni entre Roberto Alcázar y Pedrín. Son parejas de hecho pero distintas. -¿Casaría a Batman con Robin? -¿Qué? -Que si Batman y Robin le pidieran la bendición... -Mire, tengo concejales que tendrían una gran ilusión en casarlos, que les gusta más el héroe de Marvel que al alcalde, así que yo les dejaría a ellos que dieran rienda suelta a su ilusión. -¿Alguien le llama sir Paco? -Sir Paco, lord Paco, lo paso muy bien con esas cosas. -¿Cómo lleva tener un consuegro del PNV? -Rajamos de muchas cosas menos de política. -¿El nieto le ha salido euskaldún? -Como nació en Pamplona ya es más de Osasuna, a ver por dónde va. Por el otro lado es rojo y blanco. Pero, en casa, siempre busqué que la idea que se siguiera fuera la de la tolerancia.