Crónica | Embajada presidiaria a Compostela Nueve reclusas del centro penitenciario de Brieva (Ávila) recorren a pie el tramo gallego del Camino Francés dentro de la programación cultural de la prisión
26 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Se hace camino al andar y, por cuarto año consecutivo, nueve reclusas del centro penitenciario de Brieva (Ávila) recorrieron en cinco días los 113 kilómetros desde Sarria a Santiago, siguiendo el itinerario del Camino Francés. Ayer participaron en la misa del peregrino y se extasiaron ante el balanceo siempre solemne del botafumeiro. Allí estuvieron en la misa de las doce de la mañana, codo con codo con periodistas portugueses y brasileños, vecinos de Parada (Sevilla), jubilados de Valladolid, devotos de Compostela y peregrinos por libre. Cuatro colombianas, una española, una rusa, una marroquí, una brasileña y una francesa conformaron esta embajada presidiaria del centro penitenciario de Brieva, una modalidad de excursión como terapia de grupo tutelada por una funcionaria del centro, una auxiliar enfermera y dos trabajadoras sociales. Según la asistenta social Yolanda, se trata de «una iniciativa del programa de difusión sociocultural y de salidas programadas que se desarrollan en el centro de Brieva desde hace cuatro años». El objetivo es mostrar la realidad externa y, en el caso del Camino Francés, «la riqueza cultural, histórica y artística de todo el trayecto». Para una de las participantes en la peregrinación, la marroquí Hakima, que ha cumplido catorce meses en la cárcel y le quedan otros diez, «ha sido una experiencia muy enriquecedora, pues nos ha permitido conocer una geografía muy distinta y, además, departir con las compañeras y otros peregrinos». No conocía el Camino, pero admite que le llamó la atención esta experiencia novedosa, por lo que se sometió previamente a un entrenamiento físico diario en el interior de las instalaciones de la prisión. Pero, además de esta preparación física, la mayoría de las integrantes participaron ya en abril en la marcha Emperador Carlos V, de manera que no les fue difícil afrontar esta caminata de 113 kilómetros. El grupo partió la noche del día 20 de la estación de ferrocarril de Ávila pa-ra emprender al día siguiente el primer tramo entre las localidades lucenses de Sarria y Portomarín, de 25 kilómetros. Alojándose en los albergues de la Xunta, prosiguieron la marcha de cinco días: de Palas a Ribadiso (25 kilómetros), de Ribadiso a Arca (20 kilómetros), y de Arca a Santiago (20 kilómetros), que completaron ayer mismo antes de participar en la misa del peregrino. Las reclusas emprendieron ayer mismo el camino de regreso a la prisión, adonde tenían previsto llegar por la noche. Inicialmente, no tienen programada ninguna salida de importancia hasta el próximo año. La marroquí Hakima agradece estas excursiones: «Hay vida tras las rejas y estas actividades nos ayudan a mantenernos activas y, sobre todo, a preservar nuestras ganas de vivir».