El nuevo proyecto de ley de educación se queda a medio camino entre el idealismo ingenuo de la LOGSE y la señorita Rottenmeyer de la LOCE.
03 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Si el sistema educativo fuese una persona, tendríamos que estar muy preocupados por su futuro. Hace quince años se llamaba LOGSE, y tenía hermosos sueños: rechazaba la rivalidad y la competencia, amaba la cooperación y el buen rollo y creía que todo el mundo era bueno. Era un idealista ingenuo. Así que se dio de bruces contra la realidad. Apenas hace tres años, cambió radicalmente de parecer. Pasó a llamarse LOCE, se hizo más serio y arisco, aplicó el principio de sálvese quien pueda y cambió los ideales por los resultados. Se convirtió en la señorita Rottenmeyer. ¿Y ahora? Ahora ni una cosa ni otra. Se va a llamar LOE, que quiere decir ni permisivo ni autoritario, ni fu ni fa, nin arre nin xo. Lo que nos presenta la ministra San Segundo ni suspende ni progresa adecuadamente. No suspende porque este nuevo proyecto tiene de bueno un tímido intento por recuperar la cultura del esfuerzo, que se había perdido en la LOGSE. Pero tampoco progresa adecuadamente, porque en su escala de valores relega al segundo plano la que debe ser la primera ambición del sistema educativo: formar seres humanos libres, equilibrados, tolerantes y dueños de sus propias decisiones. Todo eso lo aporta el humanismo, que parece ser el gran perdedor en el proyecto que ahora se cocina. Porque, aunque aparecen hitos nuevos (como la Educación para la Ciudadanía), la mayor parte de los conocimientos que ayudan a forjar la personalidad son despreciados o pasan a ser optativos. Con menos filosofía, sin apenas cultura clásica y universal y sin el desarrollo de la sensibilidad artística, quizá se reduzca el fracaso escolar, pero no se pone suficiente remedio al fracaso social. A menos que los legisladores se atrevan a acometer otro paso decisivo (como el que se dio al generalizar la secundaria), e incluyan el bachillerato en la enseñanza obligatoria. Eso requiere más esfuerzo. Pero sería de sobresaliente.