Tratan de implicar a los Charlines en la desaparición de un supuesto narco
GALICIA
Agentes de la Unidad de delincuencia especializada y violenta desplazados desde Madrid practicaron en las últimas horas cuatro nuevos arrestos (seis, según fuentes cercanas a la familia) en relación con la desaparición del presunto narco arousano Fernando Caldas. El caso, según fuentes conocedoras de la pesquisa, está lejos de ser aclarado, ya que no hay rastro del joven, al que se da por muerto desde hace más de seis meses aunque no ha aparecido el cadáver. Entre los detenidos figura Rosa María Charlín Martínez, hija del narco José Luis Charlín y dueña de una tienda de telefonía en que trabajaba el desaparecido. Los otros tres, o cinco, arrestados son personas del entorno del desaparecido y/o de los ya detenidos a finales del pasado diciembre. Entre ellos están Juan Berbel, propietario de un pub ubicado en la urbanización de O Piñeiriño, en Vilagarcía; Roberto, amigo de este último; y un santiagués llamado Eloy, que se movía en el entorno de Miguel Fernández Rodríguez, Michí, de Bertamiráns, detenido a fines del 2004 como uno de los principales sospechosos del secuestro de Caldas. Sorpresa Fuentes conocedoras del caso no ocultaron ayer su sorpresa por la detención de Rosa María Charlín, porque consideran que tanto ella como Marcos Vigo, compañero sentimental de su prima Noemí, en prisión por estos mismos hechos desde enero, no tienen nada que ver con la desaparición, a no ser que la investigación haya dado un vuelco en las últimas horas. Estas fuentes precisan que Rosa María Charlín, que ya cumplió condena por narcotráfico por su implicación en la operación del Rand que le costó a su padre una pena de 35 años de cárcel, y había declarado en esta misma causa como testigo, no tenía relación con la red de distribución de cocaína que supuestamente dirigía su asalariado Caldas. Estiman además que pudo no ser circunstancial el que Rosa María Charlín sea el único nombre relevante del narcotráfico que aparece en una investigación que se remonta a mediados de julio, y de la que en un primer momento se hicieron cargo la Unidad de drogas y crimen organizado (UDYCO) de Galicia y agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de A Coruña, ya que el secuestro tuvo lugar en Bertamiráns. En la actualidad las pesquisas corren por cuenta de la Udev central y de la misma se encargan laureados agentes que han participado en su día en la investigación de la desaparición de la joven madrileña Anabel Segura, así como en la detención de Luis Roldán en Laos.