Blanco Amor volvió a Argentina

La Voz

GALICIA

El mundo a los cuatro vientos El Centro Gallego de Buenos Aires recordó al escritor en el 25 aniversario de su muerte

19 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El espíritu de Eduardo Blanco Amor sobrevoló ayer el Centro Gallego de Buenos Aires. Y es que el colectivo de emigrantes gallegos en Argentina aprovechó sus salones para rendir homenaje al escritor ourensano, coincidiendo con el 25 aniversario de su muerte, en colaboración con la Consellería de Emigración. Durante el transcurso de esta jornada homenaje, se rememoró el pasado y el presente sociocultural de este narrador y poeta, además de periodista literario y autor teatral. A este acto de reconocimiento de la figura de Blanco Amor acudió el conselleiro de Emigración, Aurelio Miras Portugal, y otras personalidades de la política y la cultura como el periodista y literato, miembro de la Real Academia Galega y director de la Editorial galaxia, Víctor Freixanes, quien hizo una retrospectiva de la vida y obra del autor, profundizando en su etapa como periodista y corresponsal del periódico argentino La Nación . Trama expositiva Para el evento se preparó una trama expositiva a base de grandes paneles en los que se colocó una evocación gráfica, periodística y literaria del escritor ourensano. Así mismo, se organizó una muestra de las novedades editoriales actuales sobre Blanco Amor, cedidas por Galaxia. La personalidad de Blanco Amor, como la de otros muchos intelectuales gallegos, estuvo marcada por casi medio siglo en la emigración, donde se inició en su actividad propiamente literaria y donde vio publicada su primera novela La catedral y el Niño (Buenos Aires, 1949). El escritor ourensano acabó emigrando a Argentina en 1919. Allí pronto contactó con la colectividad gallega y compartió la morriña que florecía en versos gallegos con los otros paisanos en los bares de la Avenida de Mayo. Enseguida se introdujo en el asociacionismo gallego como impulsor de la Federación de Sociedades Galegas en Buenos Aires, en el seno de la cual desarrolló una importante labor de promoción de la cultura gallega junto a Antón Alonso Ríos, Ánxel Martínez Castro o Bonifacio Botana. En esa época comenzó a destacar por su trabajo periodístico literario en las publicaciones emigradas y argentinas como fundador de la revista Terra y director de otras como Céltica y Galicia . Durante estos primeros años comenzó además a frecuentar los medios intelectuales más importantes de la ciudad de Buenos Aires, manteniendo una estrecha relación con figuras destacadas de la literatura platense como Borges, Sábato, Alfonso Reyes, Lugones y Horacio Quiroga. Una obra en la lejanía La obra de Blanco Amor estuvo centrada principalmente en la novela, aunque también se internó en los territorios de la poesía y el teatro, y fue realizada desde la lejanía. En Buenos Aires, «unha cidade que incitaba coa súa liberdade, coa súa amplitude de modais psíquicos, co seu perfil sosegado e tangueiro á posibilidade de emprender unha gran aventura dentro da grande cidade», tal como relataba el mismo año en que volvió a Galicia desde la diáspora, encontró la inspiración para la mayor parte de su producción literaria. Desde Argentina publicó, por ejemplo, Poema en catro tempos , Horizonte evadido , A Esmorga y Farsas para títeres , entre otras obras. Blanco Amor fue ante todo un hombre polifacético, y, en palabras de Víctor Freixanes, un «autodidacta absoluto» o, como escribió Fernández del Riego, «un intelectual dos que se fan a si mesmos». Su aportación en la promoción de los valores de la galleguidad y en el fomento de la hermandad cultural entre Galicia y su comunidad emigrante a través de un trabajo incansable fue uno de sus mejores legados.