La policía espera que los listados teléfonicos del móvil aporten pistas sobre el autor del crimen Los amigos de la víctima creen que ella sólo habría subido al coche de alguien de confianza
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La policía nacional consiguió el pasado sábado una orden judicial para que las operadoras telefónicas entreguen el listado de llamadas que realizó un desconocido que contactó con Sara Alonso a las cuatro y media de la madrugada del 18 de septiembre, poco antes de desaparecer. Una vez que dispongan del listado, los agentes podrán examinar los números a los que telefoneó el sospechoso, buscar relaciones entre ellos y deducir su identidad para ser interrogado. Ninguno de sus amigos recuerda que Sara hubiese recibido llamadas en la discoteca Modo, donde pasó sus últimas horas. Desde hace semanas, la policía sigue la pista de las llamadas que recibió Sara en los días anteriores a su desaparición. Hace diez días, el juez permitió analizar todos los números de un listado de tres páginas. Gracias a ello, los agentes detectaron un móvil del que desconocen el nombre del titular. La policía también indaga entre las tiendas de telefonía. Esa persona no identificada telefoneó repetidas veces a Sara en los días anteriores y fue quien hizo la última llamada. A partir de las cuatro y media de la madrugada, ambos móviles quedaron inoperativos. Nadie del entorno de Sara ha desaparecido o abandonado la ciudad. Todo apunta a que el sujeto usaba una tarjeta libre de la que se deshizo tras perpetrar el crimen. El delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, destacó ayer que la policía nacional «va por el buen camino» para detener al autor de la muerte de la joven. Neveras Los amigos y familiares consultados creen que esa persona es del entorno de Sara y que la telefoneó cuando ella estaba de copas en un pub con unos amigos. Su interlocutor se habría ofrecido a llevarla a casa. «Tenía que ser alguien conocido porque ella nunca se subiría en el coche de un extraño», afirma su amigo Roi. El Juzgado de Instrucción número 3 envió varias neveras con tejidos y órganos del cadáver al Instituto Toxicológico de Madrid para esclarecer la causa de la muerte y si sufrió agresión sexual. Las pruebas de ADN, que tardarán varios días en concluirse, clarificarán oficialmente si se trata de Sara Alonso, aunque los allegados reconocieron un anillo suyo. El cadáver casi desnudo, sólo tenía un tanga, apareció descompuesto el pasado sábado bajo una lona en un bosque cercano a la carretera del Instituto Oceanográfico de Cabo Estai. Su estado hace pensar que murió el mismo día de la desaparición. No había huesos fracturados. Sus manos y pies estaban sujetos con las cintas de una persiana, seguramente para facilitar el traslado del cadáver. Es difícil averiguar si falleció asfixiada porque la zona del cuello está irreconocible.