En la última semana acabaron con la vida de cinco caballos, una cifra que los ganaderos de la zona elevan a casi tres centenares en lo que va de año
27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Los lobos han encontrado una especie de parque natural en los montes de Vimianzo. El problema es que sus intereses alimenticios chocan de frente con los de los dueños de los caballos que, también, pastan libremente entre los pinos. Por ahora, pierden los équidos. Los últimos días han sido difíciles en la cabaña caballar. En menos de una semana, los cánidos mataron cinco yeguas y potros. El jueves por la noche, atacaron a una vieja besta de unos ocho años en las proximidades de Vilarellos, perteneciente a Cures-Cereixo. Al lado de un camino forestal, todavía está sin retirar el cuerpo del animal. Mejor dicho: su esqueleto, porque la carne de las costillas sí que ha desaparecido. Ha habido más ataques en los mismos días. Cerca, casi al lado de la carretera de Suxo, en los montes de O Peón, aparecieron los cadáveres de otra yegua y su cría. En Os Penedos, junto a la Casa do Prado, parroquia de Carantoña, los lobos devoraron, días atrás, otro caballo. Y en Berdoias se ha echado en falta otro de la manada a la que pertenecía. No es seguro, pero en casos semejantes, a los pocos días solían aparecer muertos. El goteo de ataques ya viene de atrás. Tanto, que el presidente de la Asociación Caballar Monte Faro, Luis Blanco, asegura que hace muchos años que las pérdidas no son tan elevadas. «No que vai de ano, os lobos atacaron e comeron, polo menos, a uns trescentos poldros nesta mesma zona». Echa cuentas. Calcula que, de las 600 cabezas que habitan las estribaciones del monte Faro, al menos crían ocho de cada diez. Sin embargo, los dueños no han conseguido sacar treinta crías. En montes como el ya señalado de O Peón, Blanco ha contabilizado treinta ataques a los potros. A pesar de esta situación, Medio Ambiente comunicó recientemente a la sociedad local de caza, San Vicente, que no ha lugar a las batidas. Acaso, sí autorizaría esperas , que consisten en aguardar al lobo la noche siguiente a un ataque, con comunicación y control de los técnicos. En los registros de la Xunta, de hecho, no figuran muchos casos de daños. El presidente de San Vicente, Xan García, dice que eso es debido a que la bajas de ganado caballar en las garras del lobo no se indemnizan, «e por iso o paisano non perde aínda máis tempo con papeleos e chamadas». Por su parte, el grupo Adega ha presentado una solicitud en la consellería en el sentido de que no se concedan batidas ni agardos que carezcan de base técnica. Este colectivo se muestra partidario de las ayudas a los propietarios afectados, pero siempre que se trate de ganaderías registradas y bajo estrictas medidas de ordenamiento y gestión de los animales. Adega alerta, además, de que en tiempos pasados se emplearon métodos ilegales para abatir lobos. El tema es complejo. Y eso sin entrar en los miedos que, hace un tiempo, dijeron sentir algunos vecinos. Como antaño.