Una familia del norte de Italia acoge a un viejo profesor jubilado que se anunciaba en la prensa en busca de gente que le ayudase a olvidar la soledad en la que vivía inmerso
26 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La noticia había saltado este verano a todos los periódicos italianos que se hicieron rapidamente eco de ella: Giorgio Angelozzi, un profesor de latín y griego jubilado, de más de 80 años, se ofrecía, mediante un anuncio a «ser adoptado» como abuelo. A cambio de una familia, el viejo profesor ofrecía ayuda en el cuidado de «hijos y nietos», especialmente si estos últimos eran estudiantes de bachillerato, porque les podría ayudar en sus estudios. Las ofertas le llegaron de toda Italia pero también de lugares tan lejanos como Estados Unidos, Canadá o Brasil. Ahora, el profesor Angelozzi, tras estudiarlas todas con atención, ha tomado una decisión y desde el sábado tiene una nueva familia: los Riva. Para disfrutar de su nueva vida, el abuelo ha tenido que trasladarse de su casa, situada a las afueras de Roma, a la residencia de los Riva en Spirano, un pequeño pueblo en el norte de Italia, cercano a Bérgamo. Dos adolescentes La elección no fue fácil pero hubo una razón determinante a la hora de decidirse: la voz de Marlena, su nueva «hija». «¡Me recordaba tanto a Lucía, mi esposa!», explicó Angelozzi. Además de Marlena, de origen polaco y profesora de religión, la nueva familia de Angelozzi está formada por el marido de Malena, Elio, italiano y también jubilado, de 58 años, y dos hijos adolescentes, Mateush y Dagmara. Desde el pasado sábado, Giorgio Angelozzi ya puede ayudar a estos dos jóvenes, estudiantes ambos en un Liceo Científico, a comprender mejor a los clásicos latinos. A lo largo de los próximos meses, Angelozzi, seguro, les hablará de filosofía y les contará todas esas historias que nunca pudo contar a los nietos que no ha tenido. Los dos jóvenes le esperaban con ilusión ya que habían sido ellos los primeros en ponerse en contacto con el profesor através Internet. «Necesitábamos un abuelo. Después de varias muertes en la familia, queríamos que la alegría volviese a esta casa», manifestó la pasada semana Marlena, mientras preparaba el apartamento del primer piso donde Angelozzi vive ya desde hace un par de días. «Ahora tengo un papá. Le llamo así porque él me lo ha pedido», cuenta emocionada. Habitación independiente La familia reside en el primer piso de una casa con un jardín de manzanos, cerezos y membrillos y por el que corre Pablo, el perro. La habitación del «abuelo» es independiente y está equipada con televisión. Lo que aún no sabe Angelozzi es cuando podrá traerse los siete gatos con los que convivía en Roma. De momento estos quedarán bajo el cuidado de un amigo del anciano. «Tendré que aprender a convivir. Seré más tolerante y tendré que olvidarme de mi educación jesuítica y rigurosa», reconoció el profesor. Son muchos los años que Angelozzi lleva solo. Su mujer Lucía murió repentinamente hace doce años y su hija Loredana viaja constantemente, ya que es médico de una asociación de voluntarios. La soledad es lo que lo ha llevado a la búsqueda de una familia. Desde que se decidió publicar el anuncio, Angelozzi se ha hecho famoso en Italia. Uno de los primeros en llamarlo fue el famoso cantante Antonello Venditti, que había sido alumno suyo. Entre las cartas que guarda con más cariño hay una firmada por Mina, que le ha hecho soñar pensado si su autora sería la famosa cantante que desde hace años vive en Suiza escondida de la prensa. También ha sido invitado a la televisión y fue en este medio donde hizo pública su decisión, concretamente en el programa Porta a porta del pasado martes, uno de los espacios con más audiencia del país.