El mundo a los cuatro vientos Cuarenta empresas españolas, entre ellas la ourensana Coren, producen alimentos «halal», los únicos que pueden consumir los musulmanes sin incumplir la ley islámica
06 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Si un musulmán suspira por un bocadillo de chorizo, puede comérselo sin incumplir ningún precepto de la religión islámica. Eso sí, el embutido no estará hecho con cerdo sino con carne de ave. Lo garantiza el Instituto Halal, un organismo amparado por la Junta de Andalucía que funciona a nivel estatal y que se encarga desde hace dos años de certificar la producción de alimentos según las normas que marca el Islam. En España ya son más de cuarenta las empresas asociadas a esta organización que se han lanzado a la elaboración de productos sustitutivos de los embutidos tradicionales y al sacrificio de animales destinados al consumo de musulmanes, entre otras actividades. En Galicia, dos de las sociedades del grupo empresarial Coren cuentan con la certificación que emite el instituto, dependiente del Comité Islámico de España. La firma fue la tercera de todo el país en obtener la autorización para usar la marca de garantía halal. En concreto, produce elaborados cárnicos, embutidos, a partir de carne de ave y sacrifican animales por el procedimiento halal. Desde hace más de un año Coren tiene en el mercado un chopped pensado para consumir en frío y destinado al mercado marroquí. Y es que la mayoría de las empresas que han decidido crear una línea islámica de producción y venta lo han hecho pensando en la exportación a Europa (con 25 millones de consumidores potenciales) y a todos los países árabes (1.200 millones) más que en la propia comunidad española. No obstante, en todo el país, según los cálculos de los responsables de la fundación, viven un millón de islamitas. «Es un nicho de mercado que no van a dejar escapar las empresas», asegura Halif Escudero, director de desarrollo del Instituto Halal. «Aún así, todavía no existe en España un mapa de distribución de estos productos», continúa. De hecho, por ahora sólo se encuentran en carnicerías y pequeñas tiendas regentadas por musulmanes. En Galicia, habría que señalar hacia las comunidades de marroquíes de localidades como Arteixo, en A Coruña, y Xinzo, en Ourense. El objetivo -ya están trabajando en ello- es colocar estos alimentos en las neveras de las grandes superficies. En poco tiempo, los consumidores musulmanes podrían encontrar bandejas de carne en los centros Carrefour. Lo autorizado «Él sólo os ha prohibido lo que está muerto, la sangre, la carne de cerdo y todo aquello sacrificado en ofrenda a otro que no sea Alá». Lo dice el Corán. Y es un resumen de las exigencias religioso-alimentarias de los musulmanes. Sólo puede tomar alimentos halal. Significa lo permitido, lo autorizado, lo saludable. El pescado y todas las bebidas sin alcohol pertenecen a esta categoría. Respecto a la carne, es toda aquella que no sea de cerdo, de animales carroñeros y de aves con garras. Además, el animal apto para el consumo debe sacrificarse tumbado sobre su costado izquierdo, de un corte en la yugular, mirando a La Meca, mientras el encargado de matarlo pronuncia el nombre de Alá. «Lo ideal sería que el matarife fuera musulmán pero es suficiente con que sea una persona creyente, cristiano o judío», explican los responsables del Instituto. ?odo lo que no es halal es haram y por tanto no puede consumirse. Nada de ejemplares encontrados muertos, asfixiados o estrangulados. Este sello de denominación sirve, en todo caso, para controlar el origen de los alimentos en plena era del híper. Y para comer como el Corán manda.