Nueva vida en zona pizarrera

Manuel Félix O BARCO

GALICIA

M. FÉLIX

Dejó atrás siete años de trabajo en una joyería rumana y después de casarse en O Barco de Valdeorras decidió llevar, con la ayuda de su madre, un céntrico bar.

14 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Es de la nueva saga de inmigrantes, de los que rápidamente se adaptan a la nueva tierra que los acoge y participan de sus costumbres para echar raíces y vivir en ella. Candale Mariota es una joven de Rumanía, procedente de la localidad de Vistrita Nasaud, una población de unos 89.000 habitantes. Cerca de este lugar, a apenas cincuenta kilómetros de distancia, se encuentra el célebre y mítico castillo del conde Drácula. Mariota pasó allí varias noches, esquió en la zona y es una ardua defensora de la belleza turística de aquel paraje. En Rumanía, antes de decidir viajar a España para conocer nuevos horizontes, trabajó siete años en una joyería. Ella hizo el equivalente al bachillerato español y luego tres años de administración, empapándose de materias como economía, contabilidad y márketing. Su madre, Puitau María, había viajado a España con anterioridad a que su hija se decidiera. Mariota, como mujer moderna, buceó en Internet y en el buscador de la página web escribió la palabra «Barco» y le salió uno en Portugal. Pero ella viajó al de Valdeorras. Cuando llegó preguntó dónde estaba el mar y se enteró de que, en realidad, era el río Sil lo que lo atravesaba. Maleta de ilusiones Venía con la maleta llena de ilusión para probar y tratar de conocer en tres meses si se adaptaría a la vida y las costumbres de esta comarca de Ourense. Y en efecto, se adaptó a la perfección. En O Barco conoció al que hoy es su marido, José Antonio Martínez Uberuaga, más conocido en la zona como Totó. El 6 de diciembre del 2003 se casaron en el Ayuntamiento de O Barco. Mariota tiene un hijo, Nagy Patric, que se ha adaptado perfectamente a su noción de Galicia, que se resume en la villa en que viven. Sus amigos no se cuentan con los dedos de varias manos. Está integrado en la población y es de los que se siente querido. Mariota, después de sopesar en la balanza muchas cosas, decidió dar el paso y coger un establecimiento de hostelería para trabajar. Ahora mismo lleva en O Barco el conocido bar A Cova, un local céntrico, situado cerca del populoso Malecón, que cuenta con aires renovados, y donde la clientela crece desde que ella ha tomado las riendas. Su marido es también un verdadero relaciones públicas. Lo conocen todos en la villa. Pero también detrás de la barra se encuentra la madre de Mariota, María. Una mujer afable y simpática con el acento de la inmigración. En abril pasado, Mariota cumplió dos años en España, en O Barco. «Me gustó la gente, la zona, sus costumbres; el clima es igual que el de Rumanía; allí el calor es igual que el de aquí y la forma de ser de los rumanos es muy parecida a la de los de aquí», resalta Mariota.