De profesión, peregrino

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta ENVIADO ESPECIAL

GALICIA

R. S.

Hay quien colecciona compostelas como cromos, miles de kilómetros repartidos en varias rutas a pie siempre con destino a Santiago. ¿Qué les motiva a seguir?

09 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo suyo es casi puro vicio. Menudo, apenas levanta algo más de 1,60 metros del suelo, inquieto, fibroso, algo chulesco, a Julián Villalba Ramos le saludan por el nombre en casi toda la ruta francesa. También en el Camino primitivo, en el inglés, en la Ruta de la Plata... Lo suyo es peregrinación profesional. Acaricia el medio siglo de vida ­-cuarenta y nueve años tiene- y pertenece a esos clásicos de la ruta que rozan la extravagancia. Lleva más de treinta compostelas plastificadas en su mochila. Sólo este año ha llegado ya en seis ocasiones a Santiago para completar su credencial, saliendo desde Irún, Sevilla, Ferrol, Oviedo... Y no es el Lute, camina o revienta. ¿Motivación? «Estoy soltero -recalca-, sin compromisos... Yo qué sé». El domingo hizo parada en O Cebreiro en la que es su séptima intentona de este año. Si cumple con su media diaria de caminar entre 50 y 60 kilómetros, estará próximo a Arzúa. Todo un personaje. «Hasta el 22 de septiembre no tengo otra cosa que hacer, me voy a la vendimia a La Rioja y luego, pues otra vez a caminar», apunta este toledano. Todo comenzó en 1989. «¿Sabes a dónde va toda esa gente, Julián? A Santiago, y a ti que te gusta caminar, ya podías, ya...», le espetó un tipo en Logroño, cuando estaba de temporero recogiendo uva, su único trabajo semiestable y con lo que ahorra para rodar. Le tomó la palabra tan a pecho que ahora apenas frena, sólo por algún trabajo temporal que le sale en su ruta, desde hospitalero a guía. Por toda compañía lleva una mochila de siete kilos, un peso que no le impide llevar un ritmo de viaje impropio. «Nos ha adelantado un tipo, y nosotros íbamos en bicicleta», constataba sorprendido un bicigrino anteayer en una tasca de O Cebreiro. El tipo era Julián con su ritmo de ciclomotor. Su caso y sus causas las comparten otro puñado de ruteros que regularmente se lanzan a caminar hasta que dan con la praza do Obradoiro. Esta pasada semana salía de Sahagún (León) José María García, otro veterano que acumula veintisiete peregrinaciones a Compostela en sus setenta y ocho años de existencia. Llegará a Galicia uno de estos días. Toda una tribu de gente rara-rara, nada que ver con los pijigrinos que se pelean por una cama en los albergues.