Por el Camino más largo

Rocío García Martínez
Rocío García ENVIADA ESPECIAL

GALICIA

R.G.

30 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Para conseguir la compostela basta con cubrir a pie los últimos cien kilómetros del Camino. Hay peregrinos que deciden que patear desde Sarria es suficiente y otros sin miedo a gastar suelas que se lanzan a caminar y no ponen fecha de vuelta. Gintautas Demovas es de los segundos. Hace cuatro años que salió de su casa de Vilnius (Lituania) y no tiene pensado regresar al menos hasta el 2005. Desde su ciudad a Compostela hay «4.000 o 4.500 kilómetros». No puede precisarlo, pero tampoco le interesa. Lo suyo es un viaje espiritual motivado por una promesa. Hace diez años que perdió a su familia y confundió la droga con su único consuelo. «Estuve en el infierno», recuerda. Pero tuvo la suerte de encontrar la salida. Quizás fue la fe la que le salvó la vida. Prometió peregrinar sin descanso y, en cuanto pudo, agarró la mochila. El viaje durará cinco años. Media docena de santuarios míticos son su destino. A Santiago llegará el domingo. Por un Camino largo como la soledad y sinuoso como la vida. Con escalas en Roma, Jerusalén, Lourdes, Fátima y Baviera. En Compostela, el joven ganará su tercer jubileo. Después seguirá caminando, aunque aún no se ha fijado la meta. De tanto peregrinar, Gintautas Demovas se ha hecho políglota. Antes de dejar su país hablaba lituano, ruso e inglés. Ahora, ha aumentado la lista. Domina el español, el italiano y el francés, y con el polaco y el alemán también se defiende. Ocho idiomas en total, «porque para caminar hay que comer y para comer hay que pedirlo».