El mundo a los cuatro vientos Miles de personas celebraron en la capital irlandesa el centenario del «Bloomsday», el día que conmemora el recorrido de Leopold Bloom, protagonista de la novela de Joyce
16 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Hoy, 16 de junio de 1924. ¿Quién se acordará de esta fecha?». Cuando el escritor James Joyce anotó esta entrada en su diario parisino, exiliado a causa de la asfixia social de la Irlanda de su época, le costaría trabajo creer que miles de personas tomarían las calles de Dublín cada año para festejar su obra más conocida, Ulises . La novela, una de las más influyentes y reverenciadas del siglo XX, menos leída de lo que se cree, toma la estructura de la Odisea para narrar un día en la vida de Leopold Bloom en su deambular por la ciudad mientras su mujer, Molly, se encuentra con su amante. Joyce eligió el 16 de junio para su novela porque ese día de 1904 conoció en Dublín a la que habría de ser su esposa, Nora. El Bloomsday, como se ha llamado la conmemoración festiva de la gran obra de Joyce, cumple cien años, cifra redonda que ayer abarrotó las calles de la capital irlandesa de aficionados deseosos de seguir los pasos de Leopold Bloom, después de desayunar los riñones de cerdo con los que el protagonista de la novela comienza su recorrido. Derechos de autor Algunos vistieron las ropas de hace un siglo y amenizaron su paseo con la lectura de pasajes escogidos de Ulises , pese a las amenazas del nieto del escritor, quien reclamaba cuantiosas sumas por derechos de autor. El Gobierno se vio forzado a modificar hace un mes las leyes para evitarlo, lo que también habría empañado los congresos y exposiciones previstos por el centenario. Es posible que detrás de la pataleta del descendiente de Joyce se escondiese la contrariedad de ver cómo la ciudad que dio la espalda a su abuelo lo ha convertido en una especie de nuevo santo laico de Dublín, además de un lucrativo negocio. Joyce se mudó a París en 1920 y dos años después consiguió ver publicada su novela en la editorial Shakespeare. Pocos dieron su aprobación: algunos críticos la calificaron de timo ilegítimo y los más fanáticos secuestraron ediciones. Ahora, la figura de Joyce está presente en cualquier producto imaginable y se sitúa con la cerveza Guinness y la música celta entre las exportaciones irlandesas más rentables. No todos lo ven con buenos ojos. El dublinés Roddy Doyle, autor, entre otros, de La camioneta o The Commitments , ha expresado su disgusto diciendo que sólo falta un menú Joyce al estilo McDonalds. Dublín ha conseguido que el Bloomsday sea la celebración literaria más festiva y multitudinaria del mundo, ya que además se ha exportado con éxito, como otros hitos de la cultura irlandesa, allá donde haya un entusiasta joyceano o una taberna irlandesa. En el pub Dublín de A Coruña hubo comida especial y actuaciones, y en el café Uf de Vigo se organizó una lectura ininterrumpida de Ulises , con pinta de Guinness incluida para los voluntarios. La fecha también debería servir para recordar que el gallego fue la primera lengua peninsular a la que se tradujo la novela, un trabajo de Ramón Otero Pedrayo que en 1926 situó así a Galicia en la vanguardia cultural. Galaxia reeditó este texto en diciembre del 2003 y anunció entonces la traducción completa. Para la Xeración Nós, la obra de Joyce resumía su ideario: nunca una historia tan local ha conseguido ser tan universal.