CON DOS GOLPES de azada, la compañera de Alfredo Ortí le partió la tibia y le abrió una brecha en la cabeza del tamaño de una oreja hace seis días. Tumbado en una cama del hospital de Valdeorras por una reyerta pasional entre viñedos, el amante malherido confesó sus penas: «Yo la perdono, porque sé que fue un arrebato». Otra vez la Galicia profunda, la de la violencia envuelta en superstición, la de las pañoletas negras, la de los cuatro tiros por dos carballos... ¡Pues no! Alfredo y su novia son conocidos en A Rúa como os cataláns. Llegaron de Barcelona a la comarca hace un par de meses. En términos estadísticos, son dos inmigrantes procedentes de Cataluña que encontraron trabajo en los viñedos de Valdeorras. Ni la azada era un símbolo de las miserias del mundo rural, ni Alfredo se desangró entre las cepas por falta de auxilio médico. Galicia no es un reducto brumoso del pasado, dominado por los instintos, anclado en el atraso y sin ambulancias. Aquí no habita una de esas tribus exóticas que se van a exponer para deleite esnobista en el Fórum inaugurado ayer en Barcelona. Sin embargo, el «parque temático del buen rollito» -expresión acuñada esta semana en Tele 5 para definir el pretexto cultural con el que se encubre la operación urbanística emprendida por Maragall y Joan Clos en la capital catalana- ha espoleado en Galicia el congénito complejo de inferioridad. Otra vez los lamentos: eles si que saben, e nós aquí co Pelegrín. Reivindicar el Xacobeo frente al Fórum casi se ha convertido en una herejía. Causa de expulsión de esa especie de Paraíso Terrenal que quiere representar la iniciativa catalana: fusión de culturas, compresión y conocimiento. Tres significados que, mal que les pese a los del Fórum, están ligados desde hace mil años al Camino de Santiago, ya lo recorran creyentes, agnósticos o ateos. Allá los catalanes con sus inventos de guais. Pero bien haríamos los gallegos, si en vez de acomplejarnos, compitiéramos con ellos. No se trata de montar una manifestación de arrebato con el lema Máis Xacobeo e menos Fórum, sino que bastaría con que quisiéramos un poco más lo que tenemos. Sólo un poquito más; mucho menos que Alfredo el catalán a su novia, y menos aún que su novia a la azada.