El camionero norteamericano Thomas Hamill, secuestrado en Irak, consigue escapar de sus captores después de tres semanas de cautiverio en una chabola aislada
03 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Una plantación de tomates le separaba de la libertad. Así que Thomas Hamill no se lo pensó. A pesar de estar descalzo y agotado tras más de tres semanas de cautiverio, al escuchar el ruido de los vehículos militares que pasaban en las cercanías tiró abajo la puerta de la chabola en la que permanecía secuestrado y echó a correr con la vista puesta en el convoy situado a unos trescientos metros de distancia. «¡Soy norteamericano, soy un prisionero de guerra!», comenzó a gritar agitando una camiseta. En la lejanía, los soldados que conducían por la carretera que une Bagdad con la ciudad de Balad creyeron que el individuo que se les acercaba era un campesino iraquí. «Pero después le escuchamos decir que era norteamericano y nos dimos cuenta de que era Hamill», explicó ayer el capitán George Rodríguez. «Rescatarle nos hizo sentir muy bien. Supongo que es una de esas cosas que a todo soldado le gustaría que le pasaran», aseguró con cierto orgullo. Thomas Hamill, de 43 años, se ha convertido en el nuevo héroe de la guerra de Irak, tras haber desafiado a quienes lo secuestraron el 9 de abril junto a otros seis norteamericanos y ser el único que parece haber sobrevivido para contarlo. Según explicó a los soldados que lo recogieron, podría haber escapado muchas otras veces pero el problema es que no hubiera tenido adónde ir. «Sólo tenía una botella de agua y no tenía mapa, ¿adónde hubiera podido ir?», le dijo Hamill a los soldados tras inspeccionar juntos el lugar en el que permaneció secuestrado. «Estaba en medio de ninguna parte», añadió ayer Mark Forbes, otro de los militares que le rescató. Desde que el domingo se anunció a bombo y platillo su liberación, la imagen en Estados Unidos ha sido una sola: la de su mujer Kelli Hamill sollozando de felicidad y afirmando entre lágrimas: «Lo único que quiero ahora es abrazarle». Tras explicar que recibió una llamada del Pentágono a las 5.30 de la mañana del domingo y otra de su marido comunicándole que estaba bien, Kelly sólo pensaba en su viaje a Alemania, adonde voló para reencontrarse con su Thomas, trasladado allí para ser tratado por una herida de bala en el brazo. Cuando Hamill regrese a casa recibirá todo tipo de honores, no sólo por parte de las autoridades norteamericanas sino también de sus vecinos del pueblo de Macon (Mississipi). Ellos, durante semanas han apoyado a la familia en la angustiosa espera por su liberación, acompañada por las negras noticias de otros civiles secuestrados y asesinados en Irak Sin duda, la historia de este agricultor que acababa de vender su granja y había aceptado un trabajo como camionero en Irak con la empresa Kellog, Brown & Root, filial de Halliburton, para pagar sus múltiples deudas, no se quedará en una simple historia de guerra. Al igual que la soldado Lynch, Hamill sin duda recibirá pronto una oferta para escribir su historia, por no hablar de la posible producción de una película. Porque en Estados Unidos, el mundo mediático siempre sabe sacarle partido a las tragedias.