Únicamente la decisión del nuevo ministro de Justicia impediría que el juez abandonase Vilagarcía Sus colegas ven con recelo el protagonismo del heredero de Garzón.
28 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Si Juan Fernando López Aguilar, el nuevo ministro de Justicia, no lo remedia, Vilagarcía perderá en unos meses al juez que más luchó por erradicar la lacra del narcotráfico en Arousa. José Antonio Vázquez Taín, que renunció hace dos años a un ascenso para permanecer en su modesto despacho con vistas a la ría cuyo nombre quiere limpiar, no podrá repetir la jugada. Los titulares de los juzgados de primera instancia se rotan cada cierto tiempo y a él le toca ahora ascender a magistrado. Para impedirlo, tanto los partidos políticos como las asociaciones de lucha contra la droga iniciaron una campaña para conseguir una magistratura en la comarca. Ese cambio de categoría permitiría contar con jueces más estables en el tiempo y frenar la peregrinación de profesionales de la Justicia, que apenas permanecen dos o tres años en sus destinos. Solicitud de la Xunta La propuesta llegó a la Xunta de Galicia, que solicitó al Gobierno central la creación de la magistratura, basándose en que se trata de la octava ciudad de Galicia, en el crecimiento de la población en verano a causa del turismo y en la complejidad de los asuntos penales que se tratan, entre ellos, por supuesto, el narcotráfico. No se trataba, pues, de crear una plaza a la medida de Taín, sino de dotar de medios a unos juzgados que operan en la misma zona en la que los narcos se enriquecen y levantan sus fortalezas. Pero semejantes argumentos no convencieron al Consejo General del Poder Judicial, que emitió un informe negativo al mismo tiempo que sí daba el visto bueno a la creación de magistraturas en Arenys del Mar (Cataluña) y Arrecife (Lanzarote). La afluencia de extranjeros y, por ello, el incremento de las relaciones internacionales, determinan que la mayoría de los juzgados mediterráneos sean magistraturas. El narcotráfico, al parecer, no importa. Tan sólo una decisión política podría impedir el traslado. Pero hasta eso juega en contra de Taín. El Gobierno cambió de color y la burocracia se toma su tiempo.