El mundo a los cuatro vientos El grupo textil italiano, que posee 900.000 hectáreas en el sur argentino, demanda a una familia aborigen que ocupó un solar deshabitado en la Patagonia
27 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Un juez de la provincia argentina de Chubut decidirá en cuestión de meses, un litigio que enfrenta a la Compañía Tierras Sud Argentino S.A., perteneciente al grupo textil italiano Benetton, contra una familia de indios mapuches desalojada por la fuerza pública del campo que ocupaba en la zona patagónica de El Maitén y que la empresa multinacional reclama como propio porque forman parte de las 900.000 hectáreas que posee en la Patagonia. El juicio oral y público que había sido fijado para el 7 de mayo será postergado. La familia Curiñanco, de ascendencia mapuche-tehuelche, está acusada de usurpación de una propiedad de Benetton y una sentencia en su contra podría significar pena de prisión de entre un mínimo de seis meses y hasta un máximo de dos años. El desalojo Atilio Curiñanco, de 51 años y descendiente de mapuche-tehuelches, nació en Leleque, Chubut, y siempre quiso mudarse con su familia a su lugar de origen. Sabía que las tierras estaban deshabitadas y en condiciones inhóspitas, aunque eran propiedad de Compañía Tierras Sud Argentino S.A. Su esposa, Rosa Rua Nahuelquir, de 43 años y descendiente de mapuches, lo ayudó a gestionar los trámites para ocupar el predio. La mujer recuerda el inicio de este conflicto, hace un año: «Solicitamos el lugar al Instituto Autárquico de Colonización. Hicimos una nota y tres meses después nos dijeron que, si el terreno estaba vacío, lo podíamos ocupar. El error fue no exigir nada firmado». Finalmente, el 23 de agosto, Atilio, Rosa, sus cuatro hijos y otros miembros de la familia se instalaron en un área de 500 hectáreas dentro del predio Santa Rosa, que forma parte de la finca Leleque, una de las propiedades del grupo Benetton que tiene una extensión de 190.000 hectáreas. «No había nada en ese espacio. En dos oportunidades vinieron policías, hasta que en octubre volvieron con el título de propiedad de 1896 y nos desalojaron», contó Rosa. «Vinieron entre 12 y 13 policías con armas y perros. Yo estaba sola porque Atilio había salido, y me exigieron que no me resistiera al desalojo, porque en ese caso quedaría presa. Entonces no tuve otra salida: destrozaron todo, tanto la casa como lo que habíamos plantado, e incluso se llevaron las gallinas», detalló. Otra cuestión conflictiva es el título de propiedad del grupo Benetton, que lo faculta a reclamar las tierras que ocuparon los Curiñanco. En 1891, el Estado argentino decretó originalmente la donación de 85.638 hectáreas de la Patagonia a la empresa inglesa Argentine Southern Land Company. El mecanismo de la época consistía en otorgar lotes de 80.000 hectáreas en concesión a manos de capitales ingleses. A fines de 1896, bajo la presidencia de José Evaristo Uriburu, se efectuó finalmente el traspaso de las tierras, diez fincas de alrededor de 90.000 hectáreas cada una y se entregó el título de propiedad a la empresa que más tarde compraría el grupo Benetton. Autenticidad El abogado de los Curiñanco, tiene dudas acerca de la autenticidad de este documento. «La escritura es muy extraña: la empresa que recibe las tierras parece fantasma, el trámite se lleva a cabo en una escribanía privada de la capital federal y se habla de mejoras que son impensables para la época. Parece un gran negociado jurídico», expuso. Por su parte la Compañía de Tierras Sud Argentino afirma no tener ningún tipo de problema con la comunidad indígena que habita en la Patagonia. Asegura que la única excepción es la familia Curiñanco.