Gallegos en el Canal

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GALICIA

El mundo a los cuatro vientos Más de mil emigrantes de Galicia contribuyeron a construir el canal de Panamá, que este año celebra con indiferencia el centenario del inicio de las obras

19 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace cien años, entre los meses de marzo y mayo comenzaba a construirse una de las mayores obras de la ingeniería civil del siglo XX, sobre la que se han aplicado hasta el aburrimiento todos los superlativos imaginables, y con razón. Panamá se abría al mundo y lo hacía más pequeño, al acortar las distancias («Tierra dividida, mundo unido», fue la célebre presentación) oceánicas de los grandes mercantes. Del Pacífico al Atlántico, de la Ciudad de Panamá a la Bahía Limón, en unos 80 kilómetros con desniveles que salvan imponentes esclusas, lagos artificiales y miradores de infarto para contemplar las 15.000 naves que cada año atraviesan Centroamérica, como desde entonces lo han hecho casi un millón. En esta magna obra, emprendida bajo el impulso del presidente americano Roosevelt y que duró nada menos que diez años, participaron muchos obreros gallegos. ¿Cuántos? ¿De dónde? Es muy difícil saberlo con exactitud, ya que no se solían establecer tantas diferencias en una pequeña ONU obrera en la que llegaron a laborar unas 75.000 personas y de las que unas 20.000 murieron por las penosas condiciones de trabajo. La labor de un hombre Desde hace años, un neurocirujano de origen gallego afincado en Panamá, Enrique Rodríguez Álvarez, investiga esa participación. En el 2001 publicó su primer trabajo en la revista digital Fillos de Galicia , y recuperó imágenes olvidadas en el Archivo Documental y Fotográfico de la Biblioteca de la Autoridad del Canal de Panamá, tarea en la que aún persiste. El doctor Rodríguez, originario de San Xoán de Río, indaga sobre la llegada a este pequeño país (77.000 kilómetros cuadrados; 2,5 millones de habitantes) de emigrantes gallegos ya a finales del siglo XIX para la construcción del canal transoceánico por los franceses (fracasó) y la del ferrocarril que cruza el istmo. Ha conseguido rescatar algunos nombres y vivencias, algunas increíbles, y hasta algunos censos estimativos, como que entre los años 1912 y 1913 fue cuando más gallegos se reunieron (en torno a 600), por lo que en la década de trabajo la cifra aproximada es de unos 1.500, quizá algo más. Muchos llegaban desde España contratados directamente, como ocurría con otros países. Otros procedían de Cuba, adonde regresaron al final, cuando las autoridades locales prefirieron la mano de obra de los negros, bastante más barata. «El problema es que no hay censos oficiales, por eso es muy difícil extraer conclusiones precisas», explica este investigador aficionado, que sigue con devoción la política gallega y española a través de la web de La Voz. Este centenario del inicio no se celebra, tal vez sí el de su conclusión. Hace poco que festejaron el de la independencia del país y no están para más fastos. En Panamá viven 18.000 gallegos, entre emigrantes y descendientes. Al igual que Chile, por ejemplo, se trata de una colonia muy cualificada: muchos médicos, abogados, políticos, algún embajador, empresarios (restaurantes, mueblerías, hoteles, medios de comunicación). Y muy interesados en la tierra de sus ancestros, sobre todo ahora que el mundo es tan pequeño.