El mundo a los cuatro vientos Un estudio asegura que la introducción de la pieza de mayor valor del ajedrez reflejó el poder alcanzado por la monarca más influyente de la historia de España
06 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El enorme poder compartido de forma equitativa por los Reyes Católicos quedó acuñado con una expresión afortunada que traspasó cinco siglos y aún conserva sentido: «Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando». Hoy, los últimos estudios sobre la historia del ajedrez señalan que, al menos en este juego, Isabel montaba más que Fernando. Un libro publicado por el historiador holandés Govert Westerveld, en colaboración con el valenciano José Antonio Garzón, asegura que la introducción de la figura de la reina, una de las variaciones más sustanciales en la larga historia de este juego, se inspiró directamente en la extraordinaria personalidad de Isabel La Católica. Antes, la vecina de casilla del rey en el ajedrez era una pieza de escaso valor, denominada alfelza. Pero la lógica del ajedrez dio un giro en el siglo XV. El juego, cuyos antiquísimos precedentes se remontan hasta los tiempos de gloria del Imperio Egipcio, había llegado a España desde el sur, con la entrada de los musulmanes. En el último cuarto de aquella centuria, la Corte real puso afán en la expulsión de los moros, pero al mismo tiempo acogió calurosamente el divertimento de las 64 casillas. José Antonio Garzón, considerado uno de los más destacados expertos españoles, explicó ayer a La Voz que la nueva figura de la reina escenificó el poder alcanzado por la monarca más importante: «El ajedrez ha funcionado como un reflejo de la sociedad; y el tablero, como el escenario de las batallas de la vida». En este sentido, la ligereza de movimientos de la reina, en línea recta y diagonal, representaría los desplazamientos de Isabel por la Península en pos de la Reconquista. Las pruebas Uno de los documentos fundamentales en esta investigación es el poema Scachs d'amor (Ajedrez de amor, en valenciano), fechado en 1475 y que hace referencia a la recentísima incorporación de una poderosa figura que revolucionó la concepción del juego, con las siguientes palabras: «Tiene el movimiento de todas las piezas excepto el caballo, de una forma nunca vista hasta ahora». Sólo un año antes, en 1474, Isabel de Castilla había sido coronada tras su boda con Fernando de Aragón. La coincidencia en el tiempo se interpreta como una de las pruebas esenciales de la teoría. Durante cierto tiempo, los franceses pretendieron que había sido Juana de Arco el personaje histórico inspirador de la dama. Westerveld y Garzón dan jaque mate a esa hipótesis: «Juana de Arco no fue reina; es un personaje bastante anterior a las fechas clave y no hay documentos que la relacionen directamente con la variación en las reglas del juego. En cambio, con Isabel La Católica todo encaja perfectamente», sentencia el autor valenciano. Garzón señala más puntos de conexión entre el documento ajedrecístico y la monarca: mención hecha de la afición cortesana al juego, los autores de Scachs d'amor, Fenoyar, Vinyoles y Castellví, pertenecían al entorno del monarca, e incluso podían haber ostentado cargos de designación real. Así, su poema puede entenderse como un obsequio o reconocimiento a la figura de la reina de Castilla y Aragón. Pero la búsqueda histórica se complica todavía más. La idea del nacimiento en España del ajedrez moderno nació en el siglo XIX y, de hecho, historiadores internacionales lo consideran ya un hecho probado. Sin embargo, Garzón lleva media vida persiguiendo el rastro de otro libro que supondría la confirmación de la teoría. La obra en cuestión, escrita en 1495 por otro valenciano, Francesch Vicent, es el primer libro impreso sobre el ajedrez. Hasta hace poco, todos sus ejemplares se consideraban en paradero desconocido, pero José Antonio Garzón dio con el rastro de uno de ellos en Cataluña. Había sido vendido, a comienzos de siglo, a un coleccionista estadounidense. Ahora, la siguente etapa de su odisea le llevará a Cleveland, donde al parecer, en una estantería remota, descansa el libro que contiene las claves definitivas de su investigación. Anatoly Karpov, una de las figuras del juego, dejó clara la importancia del hallazgo: «El libro que nos remite a la creación de la dama no deja lugar a dudas, y nos permite asegurar que Valencia es el lugar donde nació el ajedrez tal como lo conocemos hoy».