Toques de contradicción

La Voz

GALICIA

SANTI M. AMIL

KENNEDY dedicó quince minutos a una sesión con una prostituta en los momentos previos a la emisión de su primer debate televisivo con el republicano Richard Nixon (1960). Aquella noche en la CBS ganó el debate y las elecciones presidenciales. Asesinado y erigido en mito, la puritana sociedad norteamericana perdonó a su primer presidente católico los escarceos sexuales y las sesiones de quince minutos que, con el transcurrir del tiempo, se fueron revelando con nombres y detalles. Saciaron su moralidad echándose en brazos de una mentira piadosa: el presidente necesitaba acción para calmar los agudos dolores de espalda. Cuarenta y cuatro años después, en la misma latitud, pero al otro lado del Atlántico, Galicia se despertó esta semana con un ramalazo de sensibilidad de su clase dirigente con las prostitutas. Los jugadores del club de fútbol de O Carballiño llevan en su camiseta desde que comenzó el año el reclamo publicitario de un local de alterne de Maside -el pueblo vecino-. Aunque ellos jugaron los dos últimos partidos con la naturalidad de quien luce en el equipaje el anuncio de una charcutería, la Xunta amenazó al club con retirarle la subvención de 1.500 euros que le había concedido. La iniciativa revela la saludable capacidad de la Administración para indignarse con que un equipo invite a su público a participar de la explotación sexual de la mujer -siempre son pobres, inmigrantes y sin estudios-. Ninfa's no es un bar de tapas, vaya. Pero nada acaba como empieza. La misma clase dirigente del PP remató la semana sin capacidad para indignarse hasta el rubor con la sentencia que condena al alcalde de Toques a una multa por abusos sexuales sobre una menor. ¡Vaya contradicción! De un ramalazo, Jesús Ares tendría que ser forzado a abandonar la alcaldía que ocupa desde el tardofranquismo -por ejemplo, presentándole una moción de censura los concejales de su propio partido-. Sus derechos de militante a que se abra un expediente y pase el tiempo hasta que se resuelva quedaron fulminados desde el instante en que un juez sentenció que había vulnerado las libertades de una menor. Su anunciada suspensión de militancia no evita el rubor de que Ares siga gobernando sobre la chica vejada, sobre su familia, sus amigas y sobre Toques. ¿Y si gana la apelación y resulta inocente? Pues que en las municipales del 2007 se someta, si lo desea, al veredicto de las mujeres y los hombres de Toques. Entonces se comprobaría que quienes pueden ser indulgentes con sesiones de quince minutos no olvidan las condenas por abusos sexuales.