El acusado de un crimen en Chantada se niega a declarar en la repetición del juicio

La Voz LA VOZ | LUGO

GALICIA

?ulio Vigo Capón, vecino de Eirexe, en Nogueira (Chantada) fue juzgado ayer, por segunda vez, por el homicidio de su vecino Antonio Mazaira, que recibió 14 golpes en la cabeza con un objeto romo que le provocaron la muerte horas después. El juicio tuvo que repetirse por sentencia del Tribunal Superior de Xustiza, que apreció algunos defectos de forma en la vista celebrada hace un año, en la que un jurado declaró culpable a Vigo Capón. Fue condenado a diez años de cárcel, cinco de alejamiento y 67.000 euros en indemnizaciones. A diferencia de la vista anterior, Julio Vigo Capón se acogió ayer al derecho constitucional de no declarar y no fue sometido a interrogatorio por parte de las acusaciones ni de su propio abogado. A la larga lista de testigos y peritos que estaban citados, como hace un año, se sumaron otras tres personas por iniciativa del fiscal y de la acusación particular. Son el procurador José María Cedrón López, yerno del acusado, y las dos hijas de éste, Claudia y Rosa Vigo Novoa. El interés fundamental de estos testimonios radica en las llamadas telefónicas efectuadas desde el domicilio de Vigo Capón en la noche del 24 al 25 de abril del 2001, horas después de que Antonio Mazaira fuera agredido con un objeto que no se localizó. En aquellos momentos aún no se había llevado a cabo actuación alguna contra el ahora acusado. Sin embargo, desde su casa comprobaron que se efectuaron numerosas llamadas a horas intempestivas, una de ellas a un conocido abogado chantadino. La Guardia Civil, según volvió a declarar ayer uno de sus agentes, tampoco pudo hablar con Vigo al día siguiente. Sus familiares le comunicaron que se encontraba mal y que no sabían cómo iba a reaccionar. El paso a una finca Entre las numerosas declaraciones de ayer figuró la de una hija de la víctima, que relató nuevamente los motivos de las malas relaciones entre ambos vecinos: el paso a una finca. Fiscal y acusación particular sostienen que los golpes que acabaron con la vida de Mazaira los propinó Vigo Capón. La defensa, por su parte, sostiene que él no pudo haber sido y que no existen testigos ni pruebas que lo acrediten. Para este juicio se formó un nuevo tribunal de jurado, cambió el magistrado y también el abogado defensor.