Toda la franja atlántica quedará conectada por autopista el día 17

M. Cheda FERROL

GALICIA

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La apertura del último tramo sureño de la A-9 situará por debajo de las cinco horas el viaje A Coruña-Lisboa La inauguración permitirá a los conductores evitar el peligroso vial entre Vigo y O Porriño.

06 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El último tramo sureño de la A-9 se inaugurará, con siete meses de retraso respecto a las previsiones iniciales del Ministerio de Fomento, el próximo día 17, según fuentes políticas. De momento, la empresa concesionaria de esa carretera, Autopistas del Atlántico (Audasa), rechaza confirmar la fecha seleccionada para el acto y, por boca de una portavoz oficial, simplemente reconoce: «Va a tener lugar durante el transcurso de noviembre». Nada más cortada la cinta, ya se podrá viajar en coche desde el norte de Galicia (Fene, ayuntamiento vecino de Ferrol) hasta el Algarve, en la punta meridional portuguesa, íntegramente a través de vías de alta capacidad. Y, de allí, en idénticas condiciones, a Huelva, Sevilla e incluso Granada. En el trayecto A Coruña-Lisboa, por ejemplo, los conductores se ahorrarán unos veinte minutos en tiempo de desplazamiento, hasta situarse éste por debajo de las cinco horas, siempre circulando sin rebasar los límites legales de velocidad. Además, esquivarán el trecho de la Nacional 120 que une Vigo y O Porriño, de paso obligado actualmente. Éste se trata de uno de los cinco viales españoles con mayor siniestralidad, según datos de la Administración central. Por término medio, diariamente soporta el paso de unos 40.000 vehículos, y cada año es escenario de 250 accidentes graves. Sin noticias del precio Audasa asegura desconocer todavía cuánto deberán abonar los usuarios por recorrer el nuevo tramo. «Eso es algo que debe fijar el Ministerio de Fomento y publicar en el Boletín Oficial del Estado . (...) Aún no lo ha comunicado, aunque, por supuesto, lo hará con antelación suficiente a la puesta en servicio del tramo», argumenta la portavoz de la compañía. Dado que el intercambiador de Rebullón, emplazado en el municipio olívico, dista 17 kilómetros del enlace con la frontera lusa, aplicando la política de precios vigente en el resto de la A-9, puede inferirse que la tarifa tipo para turismos rondará el euro de importe. Las obras, que empezaron el 9 de mayo del 2001, fueron presupuestadas en una cantidad algo superior a los 84,1 millones. Su conclusión coincidirá con el aniversario de la primera marea negra provocada por el accidente del buque petrolero Prestige frente a la costa gallega. Fecha histórica Una vez inaugurado ese trecho, a la Autopista del Atlántico sólo le restará otro para quedar completada: Fene-Ferrol, de 9,1 kilómetros (4% del total). La construcción de la carretera comenzó en diciembre de 1973. Desde el inicio, la rodeó una polémica motivada sobre todo por diferencias económicas entre la empresa concesionaria y los propietarios de terrenos afectados por expropiaciones. El conflicto se instrumentalizó políticamente, por fases se radicalizó. Hoy, treinta años más tarde, el resultado es que la A-9, fundamental para el desarrollo y la vertebración de Galicia, no se encuentra acabada. Según indagaciones realizadas por un grupo de expertos encabezados por Emilio Pérez Touriño, durante el período 1974-1995 la vía generó 13.090 puestos de trabajo, favoreció un alza de 1,5 puntos porcentuales del producto interior bruto de la comunidad y produjo un beneficio social (reducción de accidentes, ahorro de tiempos...) estimado en 3.958 millones de euros. También impulsó incrementos poblacionales en los municipios próximos a su eje.