El mundo a los cuatro vientos Los 508 metros de altura del Taipei 101 lo convierten en el mayor rascacielos del mundo, destronando así a las Torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia
17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El rascacielos más alto del mundo se encuentra ahora en Taiwán. Con la instalación de la aguja que corona el edificio de oficinas Taipei 101 se completaron ayer los 508 metros de altura que destronan a las Torres Petronas de Malasia, con sus 452 metros que se han vuelto escasos en comparación con el nuevo gigante. Taipei 101 se eleva sobre el mismo número de plantas y, aunque no albergará a sus inquilinos hasta el próximo año, fue recorrido de arriba abajo con evidente entusiasmo por empresarios y autoridades taiwanesas. «No tengo ninguna duda de que puede dar a conocer a Taipei en todo el mundo y traer al mundo a Taipei», declaró el alcalde de la capital, Ma Ying-jeou. De momento, parece más probable lo primero que lo segundo, aunque puede que Ying-jeou tratase de curarse en salud: la oferta de espacio para negocios en Taipei es mayor que la demanda, por lo que ya se augura que el rascacielos no lo tendrá fácil para alcanzar las 12.000 personas que podrían llegar a trabajar en sus oficinas. Taipei 101 contará también con un centro comercial y será la sede de la Bolsa de Taiwán. Después del 11-S Pero las preocupaciones más acuciantes se centran en el terreno de la seguridad. Ya no se trata sólo de los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas neoyorquinas. El riesgo sísmico que padece esta zona de la costa del Pacífico ha extremado las precauciones en la construcción del edificio: la torre ha sido diseñada para aguantar temblores de tierra de hasta siete grados en la escala de Richter y puede soportar los fuertes vientos que habitualmente azotan Taiwán. Y los arquitectos le han quitado importancia a la posibilidad de un atentado terrorista. Si llegara a ocurrir, han expuesto un dato tranquilizador: Taipei 101 cuenta con un plan de evacuación que en minutos permite vaciar el rascacielos. Aún así, el edificio ya protagonizó una triste noticia antes de finalizado. El año pasado fallecieron cinco personas cuando dos grúas cayeron desde lo alto de la obra a causa de un terremoto. Para subir tan alto debe estar bien enraizado. Los cimientos bajan hasta una profundidad de 80 metros. De hecho, este gigante parece haber nacido para batir marcas. Tiene, por ejemplo, los ascensores más rápidos del mundo. Imagínense en un elevador que alcanza los 60 kilómetros por hora: serían transportados desde la planta baja a la noventa en sólo 37 segundos. Un suspiro. Los obreros también se merecen una medalla: durante su construcción la estructura de acero, hormigón y cristal fue subiendo una planta cada seis días. Con estos datos, las palabras del alcalde no sonaron a presunción: «Hemos completado el reto más difícil que parecía casi irrealizable. Debemos felicitarnos todos». Rey por poco tiempo Pero estos reinados a veces son efímeros. Las torres gemelas de Kuala Lumpur ya son segundonas en esta historia, pero otra amenaza se cierne sobre el Taipei 101. En China está previsto que el Shangai World Financial Centre, que se completará en el 2007, sea todavía más alto que el coloso inaugurado ayer. De todos modos, no se poblará de oficinistas hasta noviembre del 2007, por lo que Taiwán podrá enorgullecerse durante tres años de su rascacielos.