«MIRE usted, todo es relativo. Por ejemplo, estamos de acuerdo en que el clavel es más hermoso que el repollo, ¡pero pruebe usted a hacerse un caldo con el clavel!». El autor del razonamiento era, a la vez, excelente profesor de literatura en un instituto y arrogante estudiante de Derecho en Santiago. Porque todo es relativo. Por ejemplo, el BNG presenta el proceso de elección de su candidato a la Xunta como un modelo democrático sin parangón en otros partidos, pero también puede ser un ejemplo sublime de democracia dirigida. No en vano, la militancia va a elegir en la asamblea del BNG en noviembre a la misma persona que las élites del nacionalismo ya designaran como el elegido hace más de un año. En abril del 2002, esas élites le crearon a Anxo Quintana un puesto antes inexistente -coordinador- con el que escenificar que se había iniciado el acoso y derribo de Xosé Manuel Beiras. Un año después, en las elecciones municipales, Beiras ya no era la estrella de la campaña. Tuvo que compartir cartel con el ex alcalde de Allariz. El elegido se fue rodando. Los simpatizantes que llenaban los pabellones lo iban conociendo. Hasta comenzó a salir por la gallega -poco, pero algo es algo-. Los resultados electorales no fueron los esperados, pero el plan siguió su marcha. Solo faltaba que Beiras diese el brazo a torcer y renunciase a ser candidato a la Xunta. Ocurrió en agosto y, tras una puja por el control del partido que el hombre que aglutinó a decenas de miles de votantes en torno a un único proyecto nacionalista volvió a perder, Beiras recibirá un puesto honorífico de nueva creación en la asamblea de noviembre. El último imprevisto ha sido Camilo Nogueira y su empeño por batirse con Quintana. «No hay problema -le vino a decir públicamente esta semana el líder de la UPG, Francisco Rodríguez- preséntate, aunque no vas a ganar, porque no eres uno de los nuestros, sino un recién llegado al BNG» (hasta mediados de los noventa, Nogueira rivalizaba con el Bloque). Si se hilvanan estos acontecimientos con la teoría del todo es relativo, habría que concluir que Quintana lucirá a partir de noviembre el clavel, pero el caldo sucesorio se habrá cocinado con repollo. Ya se sabe que nada es lo que parece.