Los tormentos sexuales de Reagan

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GALICIA

El mundo a los cuatro vientos Sale a la venta en EE.UU. un libro basado en 5.000 cartas escritas por el ex presidente que revela sus angustias con el sexo, su anticomunismo o su pasión por Snoopy

23 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

A pesar de que fue conocido como «El gran comunicador» por su innegable capacidad para convencer a sus administrados, Ronald Reagan era un tipo reservado, poco profundo y con tendencia a dormirse en las reuniones. Un hombre inescrutable, según sus biógrafos, y muy poco dado a compartir intimidades. Pero, por lo visto, cuando se trataba de escribir una carta, abría su corazón de par en par. O casi. Así parece demostrarlo un trabajo de investigación de una profesora universitaria llamada Kiron Skinner, que se hizo con un importante legajo de cartas manuscritas por el que permanece como gran icono republicano para los estadounidenses. Skinner, que probablemente ya se está preparando para ser millonaria, publica hoy en Estados Unidos el libro Reagan, su vida en cartas , en el que los lectores descubrirán a un individuo obsesionado con el comunismo y severamente preocupado por el sexo, aunque esa inquietud se encontraba en las antípodas de, por ejemplo, Bill Clinton. Es decir, a Reagan el sexo le producía un sentimiento de culpa que llegaba a abrumarle: «Incluso en el matrimonio me siento culpable en el sexo, como si todo ello estuviera emparentado con el demonio», escribía a un amigo en 1951. En la misma carta, Reagan se refiere a los consejos que al respecto le dio «un viejo caballero» con la recomendación de que observara a los primitivos polinesios. Estas son las conclusiones del futuro presidente: «Estas personas, que son de verdad hijos de la Naturaleza y de Dios, aceptan el deseo físico como un apetito natural y normal». Sin embargo, el ejemplo polinesio no pareció incidir demasiado en la atormentada concepción sexual de Reagan, que entonces vivía su esplendor cinematográfico rodando cuatro películas al año y compartiendo repartos con Doris Day o Ginger Rogers. El libro se basa en casi cinco mil cartas escritas a mano o a máquina por Reagan. Catorce de ellas ya fueron adelantadas este fin de semana por la revista Time , que dedicó la portada al ex presidente, hoy con 92 años y severamente afectado por el mal de alzheimer. Parte del material lo ha suministrado Nancy, su mujer, con la intención de que la posteridad conozca «el encanto, el humor, la inteligencia y la sabiduría» de su marido. «No creo que me crea» Entre las cartas se encuentran varias intercambiadas con los líderes de la Unión Soviética. En una dirigida a Breznev se preguntaba: «¿Será posible que hayamos permitido que la ideología, las filosofías política y económica y las políticas gubernamentales nos impidan analizar los problemas muy reales que afrontan nuestros pueblos?». A Gorbachov intentó convencerle de las ventajas del multimillonario programa de defensa conocido como La guerra de las galaxias , aunque a algún colaborador le confesó: «No creo que me crea». Las aristas que el personaje revela en el libro son múltiples, porque Reagan mantuvo una correspondencia febril con personajes de todo tipo, incluso con sus primeros fans desde los tiempos en que comenzó a descubrir sus dotes comunicativas como locutor de radio. Al descubierto quedan detalles como su pasión por Snoopy, el personaje de Charles Schultz, aunque se han quedado fuera las difíciles relaciones con sus padres alcohólicos o su primer matrimonio con la actriz Jane Wyman.