¿Por qué no he de ser yo?

La Voz

GALICIA

CHEMA MOYA

EL HEREDERO de herederos hablará hoy en el Monte do Gozo. Una pléyade de sucesores al trono autóctono del PP festejarán todas y cada una de sus ironías. Con artes seductoras y movimiento de codos para despejar espacios, tratarán de acercarse a él. Porque una fotografía con Mariano Rajoy cotiza al alza en el mercado sucesorio de la derecha gallega. Nadie duda en el PP de que, a la postre, el elegido deberá de recibir su bendición. El 30 de agosto pasado se produjo un big bang sucesorio que desencadenó la aparición súbita de candidatos a heredar a Manuel Fraga. El único contra el que nadie pujaría para sustituir al patrón acababa de convertirse aquel sábado en el nuevo líder nacional. Con Rajoy definitivamente descartado, un importante número de políticos, y también algún empresario, se preguntaron: ¿Por qué no he de ser yo el elegido? Todos ellos intentarán en el Monte do Gozo intimar con el que ahora manda. Entre la pléyade de sucesores que hoy se van a reunir sobresalen unos sobre otros. La ministra de Sanidad, cuya imagen de política eficiente ha gozado de un crecimiento exponencial en el último año, es un buen ejemplo de los primeros. Ana Pastor ni siquiera necesita hacerse la pregunta de por qué no ha de ser ella la elegida a pesar de no haber nacido en Galicia -el gallego, como el inglés, se aprende-. Fraga ya le ha respondido en varias ocasiones que sí puede serlo: «La ministra es doblemente gallega; por matrimonio y por adopción». Ella tampoco necesita hoy fotografiarse con Rajoy, porque en los últimos años ambos han sido una especie de haz y envés de la misma moneda. -Ya. Pero, si Ana Pastor no es, ¿por qué no he de ser yo? Muchos se hacen esa pregunta sin que para ello hayan tenido que comprar libros de autoestima. Diz Guedes, por ejemplo, por qué no ha de pensar que reúne ciertas ventajas frente a otros: ¿Acaso Fraga no había pensado en él para la secretaría general del PP? ¿Acaso el actual secretario general, Jesús Palmou, puede tener aspiraciones y él no? Otro caso. El de Núñez Feijoo. ¿No es él la reencarnación gallega de la imagen de Joven Aunque Sobradamente Preparado (JASP) que emergió en los noventa? Claro que el big bang sucesorio también ha alcanzado a otras generaciones. ¿Quién impide a Romay o a Orza preguntarse si la experiencia no es un grado? Es su derecho, como el de Camilo Nogueira a compararse, como así ha hecho, con Clint Eastwood. Si el director de cine no ha dejado de hacer fantásticas películas por la edad, ¿por qué Nogueira o Romay no pueden ser candidatos? ¿Y por qué el elegido ha de ser un conselleiro? Legítimamente, la pregunta debe rondarle por la cabeza al alcalde y gestor eficiente Manuel Cabezas. ¿O no? ¿Y por qué no un ex conselleiro?, barruntará el que fuera todopoderoso delfín y ahora amortizado José Cuíña. Ellos y otros conselleiros y no conselleiros se continuarán haciendo la misma pregunta sobre la legitimidad de sus aspiraciones mientras la autoridad competente no dicte sentencia. En lenguaje de documental, este tipo de conducta se explica porque el ser humano no siempre actúa influido por lo que los demás piensan de él, sino por lo que uno piensa de sí mismo. De ahí que sean tantos los que participen hoy en la competición de codos para fotografiarse con Rajoy.