Un quiebro a la muerte

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MARILYN NEWTON

El mundo a los cuatro vientos Un obrero de California sobrevive sin apenas daño a un accidente en el que un taladro le entró por el ojo derecho, movió su cerebro y salió por la parte posterior de la cabeza

03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Taladrado de un lado a otro de su cabeza. Y aún así, tan vivo que puede contarlo con sus propias palabras. Sin la espeluznante radiografía como prueba, nadie sería capaz de creerlo, pero así ha sido. Ron Hunt, un obrero norteamericano de 41 años, ha sobrevivido a un hecho sin precedentes. El pasado 15 de agosto perdió el equilibrio mientras trabajaba sobre una escalera en Truckee, (California), y al caer, el taladro que llevaba en la mano entró directamente en su ojo derecho y salió por la parte trasera de su cabeza. La broca medía 45 centímetros de largo y 3,5 de diámetro. «Cuando llegamos al hospital, las enfermeras nos advirtieron que verle con el taladro sería muy impresionante. No parecía real, parecía una película. No sabía muy bien qué sentir pero pensé que no sobreviviría» explicó al diario Sierra Sun de Truckee su sobrino Ben Hunt. Sin embargo, el pasado martes el afortunado obrero comparecía sonriente ante las cámaras de la televisión ABC con un parche en su ojo y tan fresco como una rosa. «Ha sido un milagro, de eso estoy seguro» declaró. Ron Hunt ha perdido el ojo, pero su cerebro está en perfectas condiciones. El taladro movió su masa cerebral hacia un lado en lugar de atravesarla, evitando así daños en su cabeza que hubieran podido ser mortales, según los médicos que le atendieron. En declaraciones a la prensa norteamericana, Hunt dijo que cuando notó que el taladro entraba en su ojo puso una mano sobre él y la otra en la parte de atrás de su cabeza. «Sentí como la punta comenzaba a salir por detrás. Y entonces sufrí un auténtico shock ». Tras asistir horrorizados al accidente, sus compañeros de trabajo se lo llevaron rápidamente al hospital. «Estaba sangrando muchísimo y aunque consciente, estaba terriblemente asustado. Yo no podía creer lo que mis ojos estaban viendo» aseguró a la cadena ABC Forrest Keating, un obrero que trabajaba con Hunt en aquel momento. Para sacárselo, los médicos, tras analizar las diferentes opciones, optaron simplemente por darle marcha atrás. Lo sacaron marcha atrás «En un primer momento pensamos en cortar, pero después nos dimos cuenta de que era inútil, así que decidimos extraer el taladro de la misma forma que había entrado» explicó el doctor Paul Ludlow, quién dirigió la delicada operación desde la sala de emergencias de un hospital de Reno, Nevada. Lo más impresionante es que Hunt llegó al hospital consciente, y tras recibir una inyección de morfina para atenuar el agudo dolor, comenzó a bromear tanto con los médicos como con los compañeros que le llevaron hasta el hospital. Incluso sugirió que el momento que estaba viviendo era un «momento Kodak», y que alguien debía tomarle una foto. Movió la cabeza Según Ludlow, lo que salvó a Hunt fue la rapidez con la que movió la cabeza cuando el taladro comenzó a incrustarse en su ojo. «Si hubiera entrado más recto, a través del apex, no estaría vivo para contarlo». Ron Hunt sabe que su caso es prácticamente único y no se cansa de expresar su felicidad. «He tenido mucha suerte. Sé que podría estar muerto o haberme quedado paralítico» explicó a la agencia AP . La historia también ha servido para poner en la órbita internacional al pequeño periódico de Truckee, el Sierra Sun, que publicó por primera vez el pasado miércoles la placa de rayos X en la que se mostraba la espeluznante imagen del taladro en el cráneo de Hunt. «Quién lo iba a pensar» afirmaba ayer Jim Scripps, el editor, que también recibió quejas por publicar la imagen.