Al Barcelona le entró el sueño

Sergi Oledo COLPISA | BARCELONA

GALICIA

VÍCTOR FRAILE

03 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El Barça cerró la noche de brujas con un empate ante el Sevilla (1-1) en un apasionante duelo. El horario enfatizó un verdadero espectáculo. Goles de fábula, empujones, agresividad, emoción y un despilfarro de emotividad. El Barça apuntó maneras al inicio del partido, apoyado por un público entusiasta. Pero Reyes cogió las manijas. El sevillista mareó a Puyol, convirtió la pena máxima cometida por Valdés sobre Darío Silva y acalló la emotividad del Camp Nou. Con el marcador a favor, el Sevilla campaba a sus anchas. El Barça estaba atenazado. Sin capacidad para maniobrar. Al filo del descanso, la gran batalla. Luis Enrique contra Pablo Alfaro y Javi Navarro. Agarrones, empujones y algún manotazo. Cuando el escenario estaba aletargado, tocó estallar de júbilo. Ronaldinho le puso samba. Indescriptible. Inenarrable. El público puesto en pie. El brasileño agarró el esférico en el centro del campo, deja en el camino a dos adversarios y engatilla. Notario ni la olió.