El mundo a los cuatro vientos El actor Christopher Reeve completa una visita a Israel para interesarse por la investigación con células madre y recibir el apoyo de decenas de tetrapléjicos
31 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Fue un héroe de celuloide. El más famoso Superman de la historia del cine y el que mejor volaba de un lado a otro de la pantalla salvando a la humanidad, hasta que en 1995 una caída, cuando montaba a caballo, truncó sus altos vuelos dejándole tetrapléjico y confinado a una silla de ruedas. Su constancia y esfuerzo sorprendieron a los médicos de todo el mundo al conseguir a fuerza de tesón una recuperación milagrosa. Y con ese mismo coraje afronta en la actualidad -a través de la fundación que lleva su nombre- una cruzada contra las leyes norteamericanas que impiden la experimentación con células madre, alegando motivos religiosos y éticos, pero que es vital para los avances científicos en el campo de las parálisis. Este tipo de investigaciones son lícitas en Israel, y las desarrolla el Instituto Científico Weizman, líder mundial en la materia, donde trabaja la doctora Mijal Schwartz, una de las mayores expertas en la curación del sistema nervioso central mediante la reconstrucción de los nervios dañados, y que ha estado en contacto con Reeve en los últimos años. Unir nervios rotos Esta doctora israelí ha probado en ratones de laboratorio que es posible unir nervios rotos y devolver un cierto grado de movilidad a las extremidades paralizadas. Algo que ha llenado de esperanza a millones de afectados en todo el mundo, entre ellos Christopher Reeve, que ha financiado en parte el desarrollo de estas investigaciones, y que ha ayudado a conseguir la autorización norteamericana para que la neuróloga Schwartz inicie una serie de pruebas clínicas en enfermos paralíticos de ese país. El agradecimiento de Reeve a la ciencia israelí es tal que ha querido viajar hasta Tel Aviv, con todo su equipo de asistentes, enfermeras y fisioterapeutas, para mostrar al mundo su particular homenaje a los avances médicos de este país y, de paso, su solidaridad con los paralíticos israelíes, víctimas de la Intifada. Los promotores de su viaje han subrayado particularmente este punto, ignorando, nada sutilmente por cierto, a los cientos de afectados que se encuentran impedidos por otras causas. La visita del actor, iniciada el pasado lunes, y que ha merecido entrevistas con los principales dignatarios políticos -a excepción del primer ministro Ariel Sharon, de viaje en EE.UU.- y la élite de la sociedad artística y científica israelí, tuvo su momento más emotivo en el encuentro ante las cámaras con el joven Elad Wassa, un inmigrante etíope de 25 años que quedó parapléjico tras un atentado suicida, en un mercado de Netania, en mayo del 2002. «Usted es mi héroe, señor Reeve», expresaba emocionado Wassa al encontrarse cara a cara, por fin, con el hombre en el que ha hallado «esperanza e inspiración», y al que había solicitado un encuentro por carta meses antes de la visita. Reeve, no menos emocionado confesó que «la historia de Elad me ha conmovido especialmente. Un hombre joven, víctima al azar de la violencia en un país que tanto la sufre». El legendario Superman abandona hoy Israel dejando tras de sí un mensaje de lucha y de superación personal para los afectados porque «la vida no termina», y con la grata sorpresa de que Israel es un país más relajado de lo que muestran los telediarios. «Esto debería saberlo el mundo», manifestó convencido este héroe que empezó siéndolo en el celuloide y se convirtió en la vida real en una figura más grande aún que su alter ego de ficción.