El mundo a los cuatro vientos Los asesinos de los herederos de Sadam hallaron Viagra entre los objetos personales del más cruel de los hijos del dictador, famoso por torturar y asesinar a sus rivales amatorios
28 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Probablemente, el papá dictador lo que busca en sus hijos es ver rejuvenecida su hombría gallarda que le llevó hasta lo más alto del poder y que ese heredero mantendrá de la misma manera, con un estado de terror creado con mimo y delectación. Pues bien, allá donde esté escondido Sadam Huseín estará maldiciendo el nombre de su hijo mayor, Uday, un desastre de clase mundial, un tipejo que con 40 años pasaba por el playboy nacional, un supuesto desgarrador de burkas que se ha quedado, tras la caída del régimen de su padre, en un espantapájaros al que sólo se le hinchaban las venas (del cuello) cuando le servían el Cola-Cao caliente. El hallazgo tiene su lado gracioso y su lado dramático. Según publicó ayer el diario The Sun cuando los soldados norteamericanos asesinaron hace unos días a Uday en una casa de Mosul, al norte de Irak, encontraron en un maletín al lado del cadáver una cajita con pastillas de Viagra. Y junto a ellas, un condón, solitario, triste, sin historia. Como si la guerra no fuera con él, en espera de servir a la fuerza los antojos sexuales del hijo del dictador. Puro sadismo ¿Viagra y un solo condón? Es la pregunta que atormenta estos días a Huseín, en su lista de juramentos y descomposiciones muy por encima de la madre y el padre y todos los antepasados de George Bush. Hasta ahí el lado chusco del descubrimiento azul: el rijoso hijo de Sadam necesitaba sus propias armas químicas para mantener el mito. Y, además, hasta es posible que hubieran sido fabricadas en los Estados Unidos. Lo lamentable es que había un problema añadido al consumo de Viagra, el lado trágico. Porque si Uday tomaba y disfrutaba de la píldora mágica todo hubiera quedado en un chiste para los opositores al régimen. El problema surgía cuando al niñato de Uday Huseín no le quedaba Viagra. Entonces se excitaba con la sangre, martirizando o asesinando. Y si ya se unían ambas modalidades de diversión, el regocijo era completo. Quizás por este motivo, el chaval de los Huseín tenía un entretenimiento. Tal y como ha confesado en los últimos días un verdugo de Uday, éste, cuando se sentía molesto por los flirteos de algún otro varón con una doncella que a él le apetecía, el rival terminaba en una caja siendo devorado por un león. Ahora se explica por qué era el mayor playboy de Bagdad. «Cuando algún estudiante se inmiscuía en la relación de Uday con una joven, era secuestrado y encerrado en una jaula en la que había un león, yo me encargaba de arrastrarle hasta la jaula», indica el verdugo en el Sunday Times. «Al primero que metimos en la jaula el león le cortó la cabeza de un bocado». Uday miraba cómo eran devorados sus rivales sentimentales. «Cuando los leones terminaban sólo quedaba de los estudiantes los huesos y pedazos del cuerpo que no querían los animales», indica el verdugo, quien añade que también presenció y tomó parte en decapitaciones en masa por orden de Uday. En una sola tarde cortó el cuello de 36 personas, incluida una mujer embarazada. Si en alguna ocasión Uday no estaba presente en las ejecuciones, ordenaba que las filmasen en vídeo. La virilidad del hijo del dictador pasaba por el disfrute de presenciar actos de tortura y asesinatos. Como su padre pero mucho más cutre y bastante más escalofriante. Lo lamentable es que contra la maldad, a diferencia de la impotencia, no exista un viagra.