El objetivo, llegar

GALICIA

TRÁFICO Y VIDA | O |

10 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN ESTOS MESES centrales del verano se modifica el habitual panorama de la circulación, singularmente en las áreas geográficas de reclamo turístico. Adquiere el tráfico mayor volumen, mas complejidad. Se hace escasa la agilidad y llegan incomodidades, dificultades y retenciones, mientras las cifras de accidentes mantienen su rigor, e incluso crecen. De esta reflexión partimos para recordar que el afán por terminar felizmente un viaje ha de ser el objetivo de todo conductor, con su atención a la conducción en primer plano, aun a costa de que la probabilidad de incidencias no esté al lado de quien usa ordenadamente el automóvil, sino de parte del displicente. Dice la historia de la accidentalidad en el tráfico cómo tantas veces el responsable del accidente, en fracciones de segundo, descarga los daños en otros mediante una maniobra in extremis guiada por el instinto, útil para uno mismo, pero perturbadora para otros. En la circulación es imposible la ausencia de riesgos. Las aplicaciones tecnológicas al tráfico -tan emparentadas con la velocidad- traen consigo peligros nuevos que irradian a todos desde el conductor que asume riesgos. Existe un catálogo de condicionantes, según se trate de analizar cualquier factor que conforman la circulación: humanos, ambientales, mecánicos. Tan es así que ya no es aceptable explicar un accidente de tráfico desde el azar. Más racional es contar con las variables de riesgo, como vía para conocer los peligros. Es la opción por la prevención, único medio apto de hacer frente a la inseguridad latente del tráfico. Nota: en el anterior artículo, en la parte final del penúltimo párrafo, se decía en cualquier día del mes de enero y debería decir en un día entero.