El teléfono de Dios

La Voz

GALICIA

El mundo a los cuatro vientos Desde que se estrenó la película de Jim Carrey «Como Dios», el móvil de un cristalero de Florida no ha dejado de sonar. En el filme, su número es el de la Divina Providencia

02 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Si Dios regresara a la Tierra con la intención de salvar a los hombres en tiempo de descuento y en partido de vuelta, la mejor manera de llamar la atención sería uniéndose a Matusalén Jagger y sus Rolling Stones. O mejor, siendo actor y protagonizando algún exitazo de taquilla a los que Hollywood nos tiene acostumbrado desde que murió el séptimo arte. El poder de la narración en imágenes es inconmensurable y sólo somos conscientes de su alcance cuando se dan situaciones como la que ha sucedido en la película ( Como Dios ) protagonizada por Jim Carrey. No vamos a hablar de la película, que está batiendo récords de taquilla en España. Sólo diremos que en ella Dios intenta ponerse en contacto con un mortal, Carrey, y deja constantemente un número telefónico en su buscador. Los duendes del cine se colaron por la sala de montaje y en vez de aparecer el prefijo ficticio 555, utilizado por lo general en todas las películas y programas de televisión en Estados Unidos, el número que deja Dios en el buscador de Carrey es un número telefónico normal de siete dígitos, que, cosas de la divina providencia, corresponde al móvil de un señor bajito y de escaso humor que vive en Florida, Dawn Jenkins, quien de la noche a la mañana ha pasado a ser el nuevo Dios de los norteamericanos. Desocupados, frescos y truchimanes han visto la película dos o tres veces para poder apuntar el número de teléfono, colocarlo en Internet y dejar que el mundo entero pueda comunicarse con Dios, es decir, con el señor bajito de Florida. Así, Mr. Jenkins, de profesión, sus cristales, ha recibido desde entonces una media de 20 llamadas a la hora, de otros galopines, bribones que entre risotadas preguntan por Dios antes de colgarle el teléfono. Y eso, a las cuatro de la mañana, no es de recibo. «Y qué puedo hacer» se pregunta cabizbajo y penitente nuestro héroe de Florida. Y agrega «he enviado un correo electrónico a Universal Studios explicando mi problema, creo que me merezco una compensación económica...». Jenkins nunca ha destacado por su renuncia a lo material. La señora del nuevo Dios cristalero nacido en un portal de Florida, dice que no quiere utilizar los sistemas de bloqueo de telefónica ya que podría dañar su negocio. Pero dioses hay muchos, así el número telefónico también coincide con un grupo de cinco emisoras de radio de Colorado. Y para colmo de casualidades, el número de buscador de Carrey coincide con el de una mujer de Carolina del Sur, cuyo teléfono no ha dejado de sonar desde que se estrenó en Estados Unidos. Servicios a medianoche En este punto habría que poner las cosas en perspectiva y decirle a Mr. Jenkins y a la señora de Carolina del Sur que tampoco es para tanto el recibir llamadas de graciosillos cuyo único deseo es ponerse en contacto con Dios. Lo que le ocurrió a un amigo londinense es mucho peor. Había comprado un apartamento y le acababan de instalar la línea telefónica. Se disponía a pasar la primera noche cuando comenzó a recibir llamadas de hombres que le preguntaban si estaba libre esa noche, cuál era el precio por sus servicios o de qué color tenía el pelo, por no recoger otras barbaridades. El ritmo de llamadas se hizo frenético a medida que pasaban las horas, hasta la tantas de la madrugada. Así durante tres días, hasta que llamó a British Telecom. para quejarse. Estos se disculparon diciendo que el anterior propietario del número había sido una prostituta negra de enormes pechos que se anunciaba por las cabinas telefónicas de medio Londres. ?Por eso, si uno ha de ser objeto de un equívoco, mejor que le confundan con Dios.