Crónica | Polémica política en Monforte El ex alcalde monfortino apela a la coherencia para negarse a pactar con el PP: rompió con su grupo y facilitó el acceso del BNG al gobierno municipal.
25 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.No podrá evitar ser protagonista de su última travesía política. Lo fue en la investidura, en la que recibió casi tantos aplausos como el nuevo alcalde. Y lo será de aquí en adelante. ?l veterano Celestino Torres esperaba un retiro tranquilo. En sus cálculos, como en los de casi todos, entraban dos posibilidades: que el PP conservase en Monforte su mayoría absoluta, o que la perdiese e Iniciativa Galega dirigiese la alternativa. Ahora resulta que él tiene la llave de la mayoría absoluta, que su voto posibilitó la investidura de un alcalde del BNG y que para algunos de sus compañeros de candidatura es un tránsfuga. Desde luego, él no admite que le llamen tal cosa. Pese a que rehusó votar como alcaldesa a la candidata de su propio partido, y pese a que se integró en el grupo mixto para no formar equipo con las otras dos concejalas elegidas por Iniciativa Galega. Él dice que se limitó a ser coherente. Con sus mensajes de campaña, muy críticos con el PP, pero también con su historia personal. Torres cumplió en marzo 82 años y fue alcalde de Monforte desde 1979 hasta 1993. Empezó en UCD, siguió en Coalición Galega y luego fundó la Converxencia Nacionalista Galega, su refugio tras la liquidación del centrismo nacionalista. Ni AP ni el PP lograron nunca seducirlo. Su numantismo al frente del segundo municipio de la provincia de Lugo acabó por convertirlo en una de las bestias negras de Francisco Cacharro. Por eso, desde Iniciativa Galega lo acusan de actuar sólo por rencor y le reclaman la devolución del escaño. Él dice que lo respaldan sus compañeros de siempre, y que se atuvo a lo que le ordenó una asamblea de simpatizantes -luego hubo otra que decidió lo contrario a la que él no reconoce validez-. Y devuelve las acusaciones con el argumento de que Iniciativa Galega son sólo unas siglas sin afiliación ni estructura oficial en Monforte. Así que nada de pasar a un segundo plano. Torres no podrá evitar ser protagonista en su última travesía política. Lo fue en el pleno de investidura, en el que recibió casi tantos aplausos como el nuevo alcalde. Y lo será de aquí en adelante, porque de él depende el equilibrio del primer gobierno de izquierdas en Monforte desde 1936. Ocho concejales en el gobierno y ocho en la oposición. Y Torres, en el centro.