LÍNEAS SECUNDARIAS
28 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LOS TELÉFONOS tocaron a rebato ayer en la Xunta de Fraga. Los planes de asueto de los conselleiros para la tarde del viernes se quebraron y, el que más y el que menos, disimuló el disgusto cuando recibió la orden de presentarse en San Caetano. Sólo los avispados conocían el objeto de la convocatoria: dinamización de equipos -en lenguaje de manual de ejecutivo-. A la postre, resulta que el fuel del Prestige puede servir para engrasar un Gobierno que, desde su constitución a finales del 2001, gira como una noria sobre los mismos proyectos y se somete a la doctrina política y al corsé del déficit cero que dicta La Moncloa. Un Gobierno que históricamente sólo movió el banquillo cuando hacían falta candidatos a alcaldes o para regatear la presión social -casos Gago o Del Álamo-. La entrega que ayer exigió Fraga a los suyos es, en símil militar, como el valor al soldado, se le supone. Pero ahora toca esperar para comprobar si la llamada a rebato inyectará ambición e ilusión a un Gobierno que las necesita o será un arrebato provocado por las encuestas, la del CIS incluida.