Agrafojo afronta la recta final del juicio sin explicar dónde está el dinero

X. Fernández / A. Mahía A CORUÑA

GALICIA

El ex patrón mayor de Noia respondió a la mayoría de las preguntas con un «no me acuerdo» Muy pocos podían imaginar en 1985 que este hombre acabaría sentado en el banquillo de los acusados. Casi a la misma hora que España firmaba su entrada en la CEE, José Antonio Agrafojo se hacía con el control del pósito de Noia. Era un hombre ahogado económicamente, tanto como la cofradía que iba a dirigir. Un marinero de Noia llegó a decir en favor del candidato: «Se algún de nós ten que ir ó cárcere, José Antonio non ten nada que perder».

26 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Con este lema electoral, este reputado patrón amarró su vida a un proyecto encaminado a sacar al pósito de Noia de la más absoluta miseria. Allí no había ni para bolígrafos y en poco tiempo repartió trabajo y riqueza a diestro y siniestro. Tanto, que de la contabilidad se cayeron 900.000 euros y todavía hoy no se sabe qué bolsillo los guardó. El fiscal apunta a José Antonio Agrafojo y al ex secretario Manuel Mariño. Al primero le imputa un delito de malversación de caudales públicos y fraude continuado a Hacienda, por lo que pide para él una condena de once años de cárcel y 600.000 euros de multa. El segundo, en caso de ser condenado, iría cuatro años a prisión. La acusación reclama esas penas porque responsabiliza al ex patrón de haberse adueñado para su provecho personal importantes sumas de dinero de la cofradía sin autorización de la entidad. También lo culpa de presentar declaraciones del impuesto de sociedades que no se ajustaban a la realidad con la intención de evadir dinero a la Agencia Tributaria. En cuanto a Manuel Mariño, el fiscal lo acusa de haber firmado cheques sin justificar que iban a parar o a sí mismo, a Agrafojo o a sus amigos. Lagunas de memoria El lunes de la semana pasada comenzó el juicio en la Audiencia Provincial de A Coruña. Ya declararon los acusados y pasaron por la sala la mayoría de los testigos. Pero sigue sin saberse qué fue del dinero. Agrafojo, con innumerables lagunas de memoria, respondió a casi todas las preguntas del fiscal con un «no me acuerdo», o con «no me ocupé de los asuntos económicos porque no entiendo mucho de eso». A lo más que llegaron sus explicaciones fue a declinar la responsabilidad de los movimientos económicos en la secretaria del pósito hasta 1993: «El control de los libros los llevaba la chica. Yo no sé qué había en ellos». Sí reconoció Agrafojo que había firmado algunos documentos y cuando la acusación quiso conocer si lo hacía sin saber lo que había en ellos, él sorprendió con su respuesta: «Me fiaba, no entiendo mucho de eso». También quiso dejar muy claro su desconocimiento sobre si los presupuestos del pósito eran o no remitidos a Pesca. Más memoria demostró tener Manuel Mariño. El ex secretario se batió con todas las preguntas. Y sus respuestas no iban más allá de explicar a la sala que su cometido se limitaba a las reuniones convocadas y confeccionar las actas de esos encuentros.