Francisco Rial, «Fran», asegura que la víspera del suceso durmió en su casa, y de madrugada fue a trabajar Dice que el único vínculo es una ex novia que podría conocer a Luis Ferreira
02 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«Soy inocente». El vigués Francisco Rial González es contundente. Desde la enfermería de la prisión de A Lama, el único detenido por las extrañas bombas trampa de Vigo y Redondela que el pasado 5 de noviembre causaron la muerte a dos personas y heridas graves a otras dos, asegura que él es ajeno a ese dramático suceso. Aunque la peor parte de este oscuro drama se la llevaron el operario de Pescanova Vicente Lemos y su esposa Rosa, muertos en el acto, y el empleado de Citibank Luis Ferreira y su hijo Óscar -heridos graves-, las cosas tampoco le van muy bien a Francisco Rial González, Fran. Apenas mes y medio después de salir de la prisión de A Lama -cumplió casi dos años de condena por tráfico de drogas-, ha vuelto a ver la vida entre barrotes, acusado ahora de una doble muerte y de tentativa de dos homicidios, algo con lo que asegura no tiene nada que ver. «Cabeza de turco» Lanza un reto, y dice que no hay ni una sola prueba que le implique en los hechos. Le va la vida en ello. Según él y sus amigos, como el monitor de Informática de la cárcel, Xosé Antonio Otero, Fran es «un cabeza de turco», víctima de «un montaje» que se fue tejiendo el fin de semana anterior a su detención, el 12 de noviembre, en su casa de Meixoeiro, donde dice que vivía con su madre. El detenido niega cualquier relación con el matrimonio muerto y con Luis Ferreira, lo que coincide con lo declarado por este empleado de Citybank a La Voz. Según Fran, el vínculo al que se agarra la policía es el de una ex novia, Sonia, que al parecer conoció a Ferreira, así como una hermana de esa joven, que salió con un preso con el que Fran coincidió en la cárcel. Él no reconoce nada de lo que lo acusan. «Sólo firmé -dice- la prueba del ADN».