Los vecinos se oponen al plan de la Xunta para deshabitar Piornedo

Xavier Lombardero LUGO

GALICIA

LOMBARDERO

Política Territorial desea conservar pallozas y hórreos y realojar a propietarios en un pueblo a 300 metros No quieren que vacas y tractores sean sustituidos por museos y despachos

01 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El Concello de Cervantes comunicará hoy a la Xunta el rechazo unánime de los tres grupos municipales en el pleno, PP, PSOE y BNG, y de los propios vecinos, al plan presentado por la Administración para la protección del núcleo prerrománico de Piornedo, elaborado por los arquitectos Javier Suances Pereiro y Javier Suances Matías. Se llega así al punto más crítico de la confrontación entre los moradores de la aldea y la Consellería de Política Territorial tras la orden y el derribo de una nave en el lugar, y la destitución del anterior arquitecto director, Pedro de Llano. La Xunta quiere que las dieciséis familias de Piornedo abandonen progresivamente el poblado «para que poda ser recuperado dunha maneira completa, restituíndo o estado orixinal previo á recente desfeita causada polo mundo industrial», reasentándolas en un pueblo de nueva construcción, a unos trescientos metros. Pero los vecinos, que aman sus pallozas y hórreos, y mucho las casas de esta era industrial, construidas con los medios disponibles, no están de acuerdo y proponen abrir una zona de crecimiento del actual poblado. Una pareja recién casada incluso está pendiente de construir su hogar, un hecho que, por si sólo, ya debería constituir una fiesta debido a la masiva emigración y a la mínima natalidad en la montaña ancaresa. Los vecinos dicen tener mucho que perder, pero los votos que podría perder la Xunta en el enfrentamiento no son muchos, máxime cuando el Concello está regido por un alcalde que se presenta por el PSOE. Mientras los vecinos quieren que la suya siga siendo una aldea con vacas por los caminos, gallinas y huertas, en un entorno bien conservado y cómodo, la Xunta desea limitar los usos del suelo, eliminando establos y garajes. En fechas pasadas, ya subvencionó la recuperación de pallozas abandonadas y la mejora de algunas casas adyacentes, pero Suances considera que las «nuevas» construcciones «carecen de reflexión, de tempo de realización e de presuposto suficiente para acadar unha formalización digna», por lo que habría que revestirlos o camuflarlos bajo materiales autóctonos, o simplemente eliminarlos con «protección negativa».