«No es la primera vez que pasa algo así. Que yo sepa, ha ocurrido al menos en otra ocasión, también con un ataúd procedente del extranjero», sentenciaba ayer un trabajador del aeropuerto de Vigo, que aludía a «problemas con el papeleo» como explicación. «La verdad es que es vergonzoso que ocurran estas cosas: la familia lleva varios días dando vueltas sin conseguir nada», comentaba otro empleado de Peinador. La versión oficial facilitada por la Subdelegación del Gobierno en Vigo, responsable de Aduanas, se ampara en sus obligaciones administrativas. Desde este servicio aseguran que los familiares no entregaron los certificados precisos para repatriar el cadáver. «Así tampoco podría haber entrado en Portugal», añaden. Según la Subdelegación, al retraso también contribuyó el fin de semana, dado que el sábado y el domingo no son días hábiles. Sea como fuere, el ataúd convivió con el resto de mercancías del aeropuerto de Peinador desde el sábado hasta ayer. «Y menos mal que la Guardia Civil y otras autoridades intercedieron por nosotros, porque si no Sanidad Exterior lo mantendría aún allí», apuntan desde el entorno del fallecido.