MONTSE CARNEIRO ÉCHE O QUE HAI Un alumno de Derecho reclama 9.000 euros a una discoteca por herirse una mano con un vaso
06 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«El suelo estaba mojado, había un vaso roto, mala iluminación y caí con mi mano sobre los cristales, lo que me impidió estudiar». El suceso que tan bien describe este joven de 23 años no ocurrió en la biblioteca, como podría parecer, sino en una discoteca coruñesa, adonde acudió una noche de julio con el elevado propósito del carpe diem y de la que salió, ya de día, con un litigio zumbándole en los oídos. Por algo estudia Derecho. Sus problemas para mantener la verticalidad aquella madrugada y las dificultades para hincar los codos en los días previos a los exámenes de septiembre desembocaron en un pleito por daños que el afectado valora en 9.000 euros. La dirección del local, apoyada por sus empleados, alega que el demandante estaba bebido y que efectivamente se vino abajo, pero con el vaso que él mismo sostenía. En fin, que ya imaginamos al juez valorando el límite pernicioso de la penumbra. Qué lejos quedan los tiempos en que cuanto más oscuro mejor. LIBROS ENFERMOS. No van a ser los alumnos los que siempre alegan heridas y gripes. Los libros también, al menos en Ferrol. Un informe de Sanidade recomienda clausurar la biblioteca del Inferniño, con 3.000 volúmenes dentro, por enferma. Los hongos crecen allí al mismo ritmo que los cubos y palanganas con que se pretende evitar el hundimiento, por anegación, del centro. Y es que hay arquitectos poco amigos de los libros que igual plantan una biblioteca de secano en el desierto de Almería que en la ribera húmeda del Sor. PISTOLEROS EN BOGA. Al Estado de Texas y al talento de un puñado de directores les debemos algunas de las pelis más hermosas de la historia del cine. Pero llegó George W. Bush y las virtudes tejanas aumentaron en un par de botas, unas extrañas galletitas y un andar de sheriff que ni Gary Cooper en sus mejores planos. Los pistoleros están de moda. En una avenida coruñesa hay uno camuflado tras los cristales de una casa (utiliza balines de plástico), y por Sada apareció otro cabalgando a lomos de un ciclomotor y disparando al aire balas de fogueo. Niños grandes. Peligro.