Un rally en camilla

La Voz

GALICIA

MONTSE CARNEIRO ECHE O QUE HAI Un fisterrán fue trasladado en andas dos kilómetros a través del monte tras sufrir una trombosis cerebral

21 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

No jugaban a la silla de la reina ni rodaban la última peli de nuestra próspera industria audiovisual. Si alguien, quizá un cazador de exteriores cinematográficos, hubiese rondado este lunes los montes de Fisterra tendría motivos para pensar que esta tierra es definitivamente extraña. Última hora de la mañana. Viento del demonio en los acantilados de Fisterra. Un grupo de personas avanza monte a través con un hombre en camilla. Dos largos kilómetros les separan del mundo. José Santos acaba de sufrir una trombosis cerebral. Había ido al monte como cada día, y a su mujer le tardó. Dio la voz, falta Pepe, sale el yerno a buscarlo, lo encuentra, tirado, medio consciente, recula, llama a la ambulancia, viene el todoterreno de Protección Civil, que nada, no arranca. Benditas las piernas de los camilleros. La cabeza, en otro lugar. «Chegamos extasiados», dijo el yerno. Extasiados de la extenuación. A ver quién no. Ahora que se recupere José. EL PINO-PULPO. Piedra papel tijera; en este caso, piedra y madera, ¿quién gana? La piedra, las viejas losas del dolmen de Pedra Cuberta. Un pino con maneras de pulpo anduvo jugueteando con el megalito de Vimianzo y acabó perdiendo sólo por abusar. Lo rondó durante mucho tiempo hasta que sus raíces amenazaron la integridad del monumento. Por eso Patrimonio lo ordena talar. Y es buena noticia. Tan buena como la reacción de la propietaria del terreno, que nada más enterarse del problema vendió todos los pinos de la finca y aun tuvo cuidado de no talar los pegaditos al dolmen. Tenía miedo a dañarlo. Medalla Castelao xa. DEJAR HACER. Fue en una carballeira, no en un pinar. El anuncio prometía: «Os veciños dixeron non, o Concello dixo non, a Universidade dixo non, os alumnos teñen a última palabra: Festa da Carballeira». La frase lo dice todo. El sentidiño de los estudiantes de Empresariales de Lugo en su fiesta anual, famosa ya fuera de los límites de la provincia; el acostumbrado talante aguafiestas del vecino, que sufre los efectos secundarios; y la cautela institucional, experta en dejar hacer dejar pasar.