Un sector más drástico del puerto coruñés asegura que el incremento de precios tiene un único cometido: «Hay que pagar la nueva lonja y nos lo cargan a todos». Por lo de pronto, ya hay empresas que están buscando terrenos en los polígonos industriales e, incluso, hay armadores que se plantean «alquilar un bajo en Os Castros». Por su parte, la Autoridad Portuaria de A Coruña no entra a rebatir si la dársena herculina es o no la más cara de Galicia, pero recuerda que los precios no se habían revisado desde el ejercicio 1988, por lo que estaban muy desfasados. Explica también que hay pocos puertos con las características del coruñés, en pleno centro de la ciudad, con óptimos servicios y con un movimiento de 13.000 millones de toneladas de mercancía al año. Concluye, por tanto, que de las 27 autoridades portuarias españolas, la de A Coruña «no está ni entre las más altas ni entre las más bajas». La valoración del suelo portuario varía en función de multitud de factores, entre los que se encuentran la proximidad al mar, la antigüedad de la concesión, la disponibilidad de suelo, los servicios de que dispone cada parcela, el calado del puerto e, incluso, el precio del terreno urbano e industrial de la ciudad que da cobijo al puerto. Es por eso que las autoridades portuarias consultadas no se atreven a realizar una comparación y manejan datos dispares sobre el coste del suelo. Unos datos que, además, tratan como información reservada. Todos, menos los responsables coruñeses, que han facilitado cifras al detalle. Pero en la dársena herculina hay concesionarios que también operan en otros puertos gallegos y pueden afirmar que el de A Coruña es el más caro de los cinco puertos de interés general del Estado que hay en Galicia e, incluso, supera en precio a otros de España. No es el caso de Barcelona, donde los costes son mayores, pero sí rebasa, por ejemplo, al de Algeciras, que es el primer puerto nacional por volumen de tráfico de mercancías. La diferencia entre los puertos gallegos es considerable, pues el coste del suelo coruñés triplica el canon que se paga por ocupación en Vilagarcía, por ejemplo. A juicio de los operadores coruñeses, este alto coste, unido a la escasez actual de superficie, va en detrimento de la competitividad del puerto, ya que, aquellas actividades que no precisen de un calado especial o puedan encontrar en otras dársenas los servicios que necesitan, «se desviarán de A Coruña a otros puntos para reducir gastos», señalan los afectados. Preservar el tráfico Por eso, los usuarios advierten de que, si la Autoridad Portuaria sitúa entre sus objetivos preservar el tráfico que registra actualmente, tiene que dar «el mejor tratamiento económico posible», aunque comprenden que sus fuentes de ingresos son reducidas. Insisten en que la política que actualmente sigue conseguirá una huída de muchas actividades comerciales, exceptuando las que estén «cautivas», como puede ser el caso de la petrolera Repsol.