Fuentes relacionadas con la asistencia y socorro en el mar aplaudieron la decisión de los familiares de las víctimas del Kristal de mantenerse firmes para conocer las causas y establecer responsabilidades. «Sólo profundizando y obligando a los involucrados a adoptar medidas correctoras se puede evitar que se repitan estos casos», señalan. Las mismas fuentes aseguran haberse desmoronado esta semana cuando los familiares de las víctimas del Arosa, hundido frente a las costas de Irlanda a finales del 2000, alcanzaron un pacto que concluyó con la suspensión del juicio. Señalan que, sin estudiar las posibles irregularidades, los fallos cometidos y sin indagar sobre las responsabilidades últimas, nunca se conseguirán sentencias ejemplares que «disuadan a los armadores de mantener el barco en mal estado, a los tripulantes de faenar con aviso de temporal y permitir otras regularidades que puedan acabar en siniestros». El caso del Kristal ha reabierto el debate sobre la escasa fiabilidad y los riesgos de las banderas de conveniencia. En este caso, para llegar hasta el armador, ITF y otros organismos que investigan el caso han tenido que desenmarañar un complejo entramado de sociedades que arrancaba en Mónaco, tenía una filial en Suiza y subcontrataba a compañías de embarque en distintos países.